Me pierdo
entre el sonido
de las cuerdas de un violín,
el piano le da sentido
a todo lo que un día sentí,
sigo Gritando en Silencio,
escuchando melodías,
pensándote mientras suena La Raíz,
Marea, rabia,
fluyo sin pretextos,
Toni Mejías,
Día Sexto,
caricias en versos,
besos, caídas,
excesos.
de las cuerdas de un violín,
el piano le da sentido
a todo lo que un día sentí,
sigo Gritando en Silencio,
escuchando melodías,
pensándote mientras suena La Raíz,
Marea, rabia,
fluyo sin pretextos,
Toni Mejías,
Día Sexto,
caricias en versos,
besos, caídas,
excesos.
Me subo
a tu recuerdo,
lo abrazo,
cuento hasta tí
y me tiro de cabeza,
sigo cayendo hasta que despierto
y me acuerdo
de que ya nada es lo que era,
todo está hueco,
muerto,
y es tu voz
la que rebota
nadando de nuevo
en cualquier herida rota
dejando aguas estancadas
dentro de mí.
lo abrazo,
cuento hasta tí
y me tiro de cabeza,
sigo cayendo hasta que despierto
y me acuerdo
de que ya nada es lo que era,
todo está hueco,
muerto,
y es tu voz
la que rebota
nadando de nuevo
en cualquier herida rota
dejando aguas estancadas
dentro de mí.
Intento que los daños
me salgan a flote
pero algunos
se quieren hundir,
siguen queriendo quedarse,
creyendo que volverás
para hacerme sonreír
una vez más,
-ilusos-,
no saben que aquí,
en la superficie,
ya no existe ese mar de pasado,
qué desastre,
ya no hay lugar
en el que poder ser algo juntos,
no hubo ni habrá
colchón ni barricada,
solo tiempo que jamás
tuvo por qué existir,
presente gris,
semanas trucadas,
sigo sin destino,
cosiendo a mi espalda
más de mil
despedidas obligadas
deshaciendo con desgana
todo aquello que fui,
cuando navegué contigo
en esas profundas madrugadas.
pero algunos
se quieren hundir,
siguen queriendo quedarse,
creyendo que volverás
para hacerme sonreír
una vez más,
-ilusos-,
no saben que aquí,
en la superficie,
ya no existe ese mar de pasado,
qué desastre,
ya no hay lugar
en el que poder ser algo juntos,
no hubo ni habrá
colchón ni barricada,
solo tiempo que jamás
tuvo por qué existir,
presente gris,
semanas trucadas,
sigo sin destino,
cosiendo a mi espalda
más de mil
despedidas obligadas
deshaciendo con desgana
todo aquello que fui,
cuando navegué contigo
en esas profundas madrugadas.
Será que me gusta
volver a colocar en su sitio
todas las piedras
con las que tropecé en el camino,
una detrás de otra,
momentos vividos,
sueños que siguen a deshora.
todas las piedras
con las que tropecé en el camino,
una detrás de otra,
momentos vividos,
sueños que siguen a deshora.
No consigo
vencer al olvido,
no, nunca lo haré,
al menos
no contigo.
al menos
no contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario