sábado, 11 de junio de 2016

Entropía.



Una plaga de avispas
anidó dentro de ella.
La destruían para crear,
para crearla.

Muros de flores secas siendo techo,
arañas tejiendo densas redes blancas,
cubriendo todo aquel infeliz hueco,
formando un vacío lleno de nada,
como si de pupilas llorosas
y pestañas mojadas se tratara.

Los silencios sepultaban
y el estruendo de su vuelo nunca cesaba,
el zumbido, el aguijón, la picadura...
¿dónde estás?

Pobre cerebro arrojado a tal encrucijada, débil, lidiando batallas sin fuerza alguna,
retorciéndose, lidiando con el caos
y la locura.

Pero sus párpados se abren,
está obligada a vivir,
a sentir dentro de ese mundo
que la desampara,

que la mata y, a la vez
le permite usar sus alas...