sábado, 30 de mayo de 2015

Paso a paso.

Como querer salvar a alguien
aunque eso implique
dejar de ser tú
para ser un mero cadáver
por dentro,
tendido en la cuerda
del suelo,
en una tumba
que no te pertenece.

Como buscar
entre fruta podrida
el sabor perfecto,
entre labios pálidos
el rojo ideal
y entre oscuros laberintos
la salida más clara.

Como intentar
autoconvencerme
de que no estás
y que todo
parezca borrado.

Voy corriendo
hacia atrás
y volviendo hacia delante,
tarareando esa canción
y bailando mal
tres
de cada dos pasos.

Tan solos
que ya
ni nos sentimos solos,
tan patéticamente
inconformista
con todo lo que me rodea
y a la vez tan pasiva
que ni siquiera
yo me entiendo.

Como hacer apología
del caos y de lo absurdo
y saber que tengo argumentos
pero nadie que los escuche
ni tinta suficiente
para dejároslo claro.

Mi punto de vista
sobre lo catastrófico
del mundo
empeora por segundos,
esos en los que tú
parpadeas y no es
para mirarme.

Que me quedo
con las espinas clavadas
y sin embargo,
sigo adorando
lo hermoso de la flor,
el olor del principio
y la muerte
por exceso de agua
o ausencia de ella.

Tendremos
que igualar presiones,
las nuestras propias
y las que los demás
nos ejercen,
y simplemente,
salir de aquí,
"porque nadie nace
con el camino marcado,
solo uno puede abrirlo
paso a paso".



domingo, 24 de mayo de 2015

A la tercera no va la vencida.

Nos fijamos metas
totalmente convencidos
de que una vez las alcancemos
habremos logrado
todo aquello
por lo que hemos luchado.

Y una vez alcanzadas
cometemos el error
de pasar por alto
ese instante,
cuando ellas,
tímidas,
nos susurran un:
"no te pares,
esto acaba de empezar",
pero somos incapaces
de escuchar el silencio
y queremos más.


Y queremos.
Menos.


Puede que haya que vivir
cada día
como si fuese el primero,
ajenos a todo lo malo
de los años
que vendrán después,
riendo con cada mínimo
atisbo de vida.


Y me pregunto
por todo ese tiempo
olvidado,
momentos
que parecen borrados
y personas
a las que
después de tantos veranos,
ahora,
desconozco.


Lo que nos da fuerza
es aquello
que nos debilita,
y nos mantenemos en pie
por esos golpes,
esos avisos
de que nunca nada
será tal y como
hemos previsto.


Quizá no lo consigas
a la primera,
ni a la segunda,
y debes saber
que tampoco a la tercera
irá la vencida,
pero estás,
eres
y lo sigues intentando,
por ti, por ellos,
o por alguien más.
Que más da.


Porque ser alguien
en este mundo
está sobrevalorado,
creedme,
a veces solo basta
con ser el mundo para alguien.

Y prometo
que cuando descubra
lo que se siente al serlo,
os contaré
por qué
él
decidió dejar
de girar para mí.



viernes, 22 de mayo de 2015

Viva, muerta y muy lejos de aquí.

Feliz aquel
que no esconde su risa
en lágrimas invisibles,
quien surca los mares
teniendo a favor
el viento.

Feliz aquel
que saluda al Sol
día tras día,
sin poner en duda
su efímera luz
ni su elegante noche tardía.

Feliz aquel
que anda
sin elevar la mirada
hacia esa eternidad
de lo incierto,
hacia ese lugar lejano,
tan infinito
como la estupidez humana,
tan desconocido
como las injusticias
en plenos años de infancia.

Feliz aquel
que no oye las flores
ni siente la Luna,
quien cree
que los verdes árboles
no importan,
quien vive con la certeza
de que vive,
de que es alguien
y actúa sabiéndose
protagonista
de su propia especie.

Feliz aquel
que no imagina nada
más allá de lo que ve,
quien se conforma
con reflejarse en el cristal
y no en los ojos
de quien le hace temblar.

Feliz aquel
que es capaz de existir
entre enjambres de gente,
entre palabras ausentes
y ríos olvidados
de sangre,
que a veces,
vuelven a moverse.

Feliz
quien no escucha
la pena del Poeta.

Poeta
quien corre
sobre ese suelo azul,
quien se pregunta
por las estrellas,
y el por qué
de hasta las cosas pequeñas.

Poeta
quien vive en lo alto,
quien siente
la brisa del aire,
quien contempla lo patético
con ojos de pájaro
y muere
cada vez
que desciende,
porque le pesan las alas,
porque le cuesta esquivar
seres sucios e inertes
que se arrastran por el asfalto,
que le obligan
a olvidar
el arte de volar.

Poeta
porque muere,
porque prefiere
vivir entre sus letras
antes que aparentar
ser feliz
en un mundo
irónicamente
triste.




sábado, 16 de mayo de 2015

El verano borrará tus huellas.

Nunca se trató
de ser
ni de creer sin ver,
y te recuerdo
que nadie te obligó
a querer
ni a dejar de hacerlo,
igual que el Sol,
sin un contrato previo
le da el relevo a la Luna.

Ahora las noches
son más cortas
y la falda de espuma
que dibuja el agua
cubrirá
tu paso por la arena.

Voy a gritar
flojito
en la comisura
de unos labios
que escribir
es mucho más
que un simple verbo,
a ver si así
muerdo un poco el mundo
y hago que pare.

Para poder enredar
canciones en el pelo,
buscar la mano de alguien
mientras voy
camino a ninguna parte
y mirar a los ojos
sabiendo
que es ahí,
justo ahí,
donde nace el arte.

Que después
de mucho buscar,
esperar, perder
y no encontrar,
por fin entiendo
que la libertad
también es tener
los pies en la tierra
y que saber vivir
de lo real,
a veces,
y sólo a veces,
es mejor que soñar.

Ahora
la falta de autoestima
se desvanece
y vuelven a brotar
tímidos tallos verdes,
fluyen
las buenas sensaciones
y las ganas
bailan pegadas a mi,
me susurran al oído
que nunca se habían alejado,
sino que fui yo
quien no quiso
agarrarlas por la cintura
ni hacerlas sonreír.

Y bailan, dan vueltas,
me abrazan y se quedan.

Se quedan.

miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Saltas o huyes?

Las ventajas
no suelen
compensarme los riesgos.

Las mentes que me rodean
son repugnantemente estables.

No sé si mi reflejo
es suelo firme
o más bien esa cornisa
por la que nadie
se atreve a saltar.

Y se quedan ahí.
Mirando.
Imaginando que habrá
al final del acantilado,
preguntándose qué esconderá,
pero quietos,
sin dar un paso
hacia delante,
como quien prefiere
prevenir
antes que curar.

Y casi mejor
que todos actúen
como dice el refrán.

No quiero más piedras
lanzadas desde arriba
en picado
cayendo
a mi vacío,
ni más mentes podridas
pisando fuerte
creyendo que así
me dejarán huella.

Ya he visto a la huida
demasiadas veces,
las mismas
que me hubiera gustado
perderla de vista.

Ella hace
que se vayan
antes de cometer algún error
(acierto, aunque aún no lo saben).
Retroceden
antes de llegar al final,
sin arriesgarse,
con la certeza
de que no se quedarán.

Quizá soy yo
la que no quiere
ver la realidad
o la que la conoce tan bien
que prefiere evadirse
de tan contagioso mal.

Puede que esté
igual de infectada que el resto,
que mis pájaros
no tengan alas
y ya no puedan
alzar el vuelo,
pero al menos
los peces
de mis turbias aguas
ya no se tragan
esas sandeces
que escupís en la boca del viento,
esas en forma de falsos anzuelos.

No quieren
más sentimientos
ni fichas
fuera del juego.

Tan solo aceptar
que cuando empezaste
a olvidarme
ya jugabas en tu contra
y aún así,
no fui capaz de ganar.




sábado, 2 de mayo de 2015

Un blues y algo de rock.

Como un adiós
con acento en el no
que viene y va
y que nunca consigo
despedir a tiempo.


Supongo
que mis principios
son
inversamente
proporcionales
a la cantidad de finales
que me sé
y que riman contigo.


La ciudad sin ti
es un cuadro pintado
sin el más mínimo
sentido del arte,
con manchas y humo
y soledad estancada
por todas partes.


Me llenaste
el cuerpo de flores,
de fotografías
en blanco y negro,
lo cubriste con un blues
y algo de rock
que suena cuando tu no
y me pusiste un mapa en la mano
para que siguiera
el camino contrario al tuyo.


Recuerdo que tu voz
era capaz de atravesar
las paredes
de mi cuarto sin ventanas,
donde nunca
había dado sombra el sol,
y como quien quiere sin querer
iluminabas el interior
y dabas luz
a toda aquella oscuridad.


Empiezo a entender
que la poesía
no tiene nada que ver contigo,
no eres poesía
escrita en papel,
eres poesía
cuando alguien te vive,
cuando das la vida
incluso sin saber.
Te.


Tú puedes cambiar alguna estrofa.

En un mundo ficticio
hay niños
que mueren de hambre.

Hay familias enteras
en la calle
que no tienen donde dormir.

Hay políticos culpables
sueltos
e inocentes
presos.

Hay personas
maltratando animales,
hay personas
maltratando personas.

En un mundo ficticio
hay guerras,
y su ausencia
es una utopía.

Hay países,
banderas,
idiomas y reyes,
la gente ya no se entiende,
y son tan patéticos
que necesitan leyes vacías
para poder respetarse.

Allí nadie te oye,
de nada sirve gritar
ni luchar,
en ese mundo
es casi involuntario
el desconfiar de alguien
cuando dice:
"yo no miento",
ellos tienen el aire
y harán que tus palabras
se las lleve el viento.

El consumismo
les consume,
siguen cualquier tipo de moda,
beben, viajan, fuman
y piensan
que nadie les controla.

Hay pieles
de distintos colores,
hay hombres y mujeres,
hay racismo, homofobia,
xenofobia y machismo,
ya no se acuerdan
de que todos son iguales,
ahora sólo piensan
en sí mismos.

En un mundo ficticio
la sociedad te hace creer
que la belleza
depende de tus kilos,
de tu apariencia,
tu físico,
y no de tu forma de ser.

Antes que hablar
prefieren una pantalla,
si les preguntas
como están
te dicen que leas su estado,
están casi ciegos
y cuando miran
lo hacen para otro lado.

Los niños
aprenden a desconfiar
porque los adultos
son expertos en mentir,
maquillan la realidad,
perfeccionan el arte de fingir
y difuminan
cualquier tipo de verdad.

En un mundo ficticio
no investigan una enfermedad
a no ser que la padezca
gran parte de la población,
si solo la padece una persona
dejan que se consuma
antes de invertir
en su posible curación.

Hay contaminación,
aguas llenas de basura,
queda poco aire fresco
casi nada de hielo en los polos
y especies en peligro de extinción.

Ojalá ese mundo
del que hablo
fuera ficticio.

Despierta,
mira a tu alrededor
y date cuenta
de que este poema
habla de todos nosotros.

El futuro
no depende
de unos pocos
sino de ti,
de mi,
de ellos
y vosotros.

No te quedes
de brazos cruzados
y hazlo,
cambia tú
y habrás cambiado algo.


"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre..."

Walt Whitman.