sábado, 28 de febrero de 2015

Inhumanos.

Los días
también se sienten presos
del calendario,
la rutina,
de nuestro tiempo
y la jaula,
de retener al pájaro.

Somos quienes convertimos
el planeta en algo nuestro,
los que intentan dar explicación
a todo cuánto les rodea,
los que separaron el mundo
en continentes
y más de 200 banderas.

Los que pagan por ver
corridas de toros,
los que aplauden al asesino
y gritan: ¡olé!
dejando claro
que ellos, los taurinos,
son los únicos animales
que disfrutan viendo
la sangre caer.

Y ya no sé
si somos humanidad
o los seres
que hemos hecho de este lugar
un desastre artificial,
un sitio lleno de basura
y vacío de humildad,
los que no queremos ver
lo que al otro le hiere,
los que solo 
miran
por su propia felicidad.

Ignorantes, hipócritas,
orgullo por pisar a los demás,
vidas cambiadas por dinero,
verdades de mentira,
arrogantes, necios,
máscaras, contaminación,
queriendo siempre más
de lo que están dispuestos a dar,
poniendo precio
hasta al respirar,
involución.

Hay días
en los que no encuentro motivos,
pero siempre recobro las ganas
cuando veo a gente luchar
por todo eso en lo que creen,
cuando son capaces de amar
sin importar quien los mire,
cuando bailan canciones sin parar
y cuando escriben poesía
para dejar de llorar.

Me recupero
cuando sé que estás aquí,
cuando veo que este jodido mundo
a veces,
trae razones por las que seguir,
cuando se superan
las dificultades con creces
y la gente para de sufrir.

Cuando veo que mi abuelo
sigue abriendo los ojos
cuando sale el sol,
cuando mis padres se abrazan,
cuando mi hermano
no puede parar de sonreír
y cuando alguien
intenta hacerme feliz.

El mundo está
para los que no quieren mentir,
para los que luchan por vivir,
los que no tienen miedo
ni son cobardes
a la hora de sentir,
los que lo dan todo
desde el principio hasta su fin.

El mundo jamás fue nuestro,
ni mío,
ni tuyo,
el mundo ya era mundo
antes de nosotros,
y lo seguirá siendo
durante años,
porque lo más bello
es aquello que no tiene dueño
lo que vuela sin nada que lo retenga
lo que está destinado a ser
y tú no controlas,
como el río
que lleva agua
a esa tierra desierta,
como aquel pájaro,
que aún sin alas,
asciende en línea recta.



domingo, 22 de febrero de 2015

Otro poema.

No sé cual es la sorpresa
que todos quieren,
hablan de alguien nuevo en su vida
una despedida
de la que aun no he salido ilesa,
de tu huida,
hablan,
pero aun no te conocen.

Si todavía me quieres
déjame soplar las velas
y seguir pidiéndote como deseo,
demasiadas estrellas fugaces
que no contemplas,
demasiados errores
desde aquel octubre
en el que ya no te encuentro.

No se puede vivir de imposibles
pero yo,
como en tantas otras cosas,
prefiero ser la excepción
que confirma
todo lo que tú ya no.

Andamos por las calles de la libertad
topándonos con callejones sin salida,
más que una ciudad,
esto parece un laberinto,
la desafiante vida,
un río de verdades a borbotones
en la que hay que esquivar piedras
y a veces, soñar despierto
para llegar a entender la realidad,
eso que dicen que es
lo único cierto.

Son estas ganas de ser lo que no soy
una nueva piel que me cubra
otros ojos, otros pies,
dejar de ser zurda,
otra boca, otro fin,
otro poema,
y otra alma
que no esté
enamorada de ti.



sábado, 21 de febrero de 2015

Ya me voy.

Me han dicho
que deje de ser triste,
que la vida es corta
y nosotros
solo estamos de paso,
que no merece la pena
caminar descalza
pudiendo llevar zapatos
y andar tanto como me plazca.

No estaría escribiendo esto
si fuera alegre,
si viera el vaso medio lleno
o algo de suerte
en un martes 13.

Quizá con citar a Neruda
me entendáis un poco mejor,
y es que 'la poesía
nace del dolor
y la alegría, en sí misma, es un fin',
un propósito constante
para ser feliz.

Y sé que es culpa mía
por encariñarme con la piedra
a pesar de tropezar una y otra vez,
y por esperar todavía
que alguien me salve
cuando voy a caer.

Necesito cerrar la puerta,
salir,
encontrarme conmigo
y empezar a reír,
abrir ventanas
y respirar aire fresco sin ti.

Supongo que algo aprendimos,
no todo acaba bien,
no para todos,
ambos estábamos dispuestos
a tirarnos desde un décimo piso
y alguno de los dos
tuvo que empujar primero
sin previo aviso.

Creo que aún sigues arriba
porque te da miedo volar,
pero ya es hora de irme,
no pienso quedarme
para verte saltar.



miércoles, 18 de febrero de 2015

Teledirigidos.

Aparatos que nos dominan
pantallas que nos miran,
la máxima adrenalina
se convierte en mínima,
huye, libérate,
corre, camina.

Motivaciones nulas,
caras largas,
desgana allí dónde mires,
máquinas sin entrañas,
vacías,
usadas por seres
que ya no son,
artimañas.

Sentimientos artificiales,
realidades subjetivas,
golpes y disparos
en paisajes ficticios,
muertes, sangre,
y como único objetivo
un mundo de interés
en el que solo cuente
el beneficio propio
sin importar a quien hagas caer.

Niños viejos al nacer,
ancianos con alma de críos,
demasiadas mentiras oídas
verdades ocultas por conocer
y ganas de pronunciar un adiós
para poder crecer.

Es hora de valorar
la palabra humildad,
si lo eres actúa como tal
y deja el blablabla,
que si el hombre de hoy
pudiese ser pájaro,
presumiría de jaula
y se quedaría
de nuevo enterrado
en su propio fango.

Personas,
mentes retorcidas,
cuerpos incautos,
suicidas,
desigualdad,
injusticias,
-pero luchamos-,
Belén Esteban
como modelo social,
maltrato animal,
inhumanos,
sociedad desigual
que sigue a pesar de los daños.

Contamos ya,
con dos guerras mundiales,
y algo me dice
que esto no ha acabado,
que nos quedan
muchas batallas por librar.

Seguiremos defendiendo
nuestras libertades,
y no,
no nos callarán,
seremos mucho más
que letras
en un simple libro de historia,
seremos algo digno de recordar,
acabaremos con las mentiras
y borraremos la palabra utopía
haciéndola realidad.

Como esa flor
en el asfalto,
la oveja negra
que deja de seguir al rebaño,
la paz aniquilando guerras,
ese sentimiento
cuando nos besamos.

Por ti,
por mi,
por ellos,
seguiremos aguantando.



domingo, 15 de febrero de 2015

Ahora el gato ríe.

Salgo al balcón
y alzo la vista,
busco esa estrella
que brille más
que ninguna otra,
la miro y dudo del destino,
creo que no todo está escrito,
que somos algo más
que simples promesas
y falsos motivos.

Me sonríen las farolas,
me ciega el ruido de los coches
me ahogan las prisas de la gente
y escucho las lágrimas
de ese gato blanco
posado encima del tejado.

Mi perro aulla
como sabiendo de la luna,
creyéndose lobo,
queriendo huir,
deseando correr hacia ella,
para contemplarla llena.

Cómo le explico yo ahora,
que su sitio está aquí,
que ir sería perder el tiempo,
andar a deshora
y en contra del viento.

Y yo que sé,
será que todo
es cuestión de perspectiva.

Hay personas
que están más lejos
que cualquier astro,
hay vivos muertos,
y seres inertes
muriéndose por sentir
el más mínimo matiz
de algún sentimiento.

Mentes llenas de nada
y corazones huecos,
cuerpos de diseño
con sentimientos secos,
pidiendo a gritos
salir del desierto,
desesperados
por romper sus barreras,
borrar de sus ojos
los espejismos
y dejar paso
a esa luz
que recorra toda la oscuridad
y les permita
pensar con claridad.

Hay fuego
derritiéndose por ser hielo,
y nieve queriendo arder,
arte cuando se lucha
y pánico, vértigo,
cuando no se cumplen los sueños.

Que no es
lo que pasa esta noche,
ni lo que pasó ayer,
tan solo eso que no pasará,
y no hay peor forma de morir
que no poder hacer nada,
no poder intentar,
ni correr riesgos,
no poder,
a pesar de querer.

Por favor,
no me habléis de imposibles
sino habéis querido volver
donde nunca habéis estado
-sí, hablo de ti-.

Y no digáis
que estáis tristes
porque os han dejado,
que al menos se van
porque no quieren quedarse
y eso es más llevadero
que cuando se van
porque no saben
cómo estar sin hacer daño.

Hay una mujer
discutiendo por teléfono,
el semáforo vuelve a estar en rojo,
todo se para
durante 15 segundos,
y yo llevo parada
desde que dijiste
que no fuimos,
ni seremos nada.

Hace frío
y llevo media hora
con el boli en la mano.

Ahora el gato ríe,
y una vez más,
soy yo la que llora.



sábado, 14 de febrero de 2015

Esclava.

Me dice la esperanza
que espere,
que en la añoranza
no me hunda,
mas me susurra el olvido
cargado de desesperanza,
que este pesar es solo mío.

Late, corazón,
no te apagues
ahora que se aleja el frío.

Nunca quise ser esclava
pero sigo presa de tu ausencia,
nunca quisiste ser el motivo
de este recuerdo que pesa,
nunca quise ser esclava, dije
y mírame
-rodeada de folios tristes-
encerrada en estos versos
sin tener la llave,
sin hablar con nadie -silencio-
buscándote en el aire
sin saber del dolor el precio.

Ya se podrían
pintar los muros grises
de colores vivos,
las rejas
dejar de ver sufrir a inocentes.

Ya se podrían
acabar las guerrras,
y la paz, dejar de ser algo
impensable entre las gentes,
que yo, -y no miento-
me quedo con tu libertad,
con tenerte frente a frente
y comprender entonces la verdad,
escuchando tu voz,
mi risa,
y el viento
volar sin dirigente
ni presencia de argumento.

Y hoy pido
dejar de ser poeta,
salir
de este mar de incertidumbre
en el que soy
un barco de papel a la deriva,
que solo flota
si oye tu nombre.

Pido
que se esfume la melancolía
o que me rescate alguien
para dejar de escribir poesía,
lo pido hoy,
-y lo seguiré pidiendo
el resto de mi vida-
porque sé,
que hoy,
es siempre todavía.



martes, 10 de febrero de 2015

Fue bonito mientras curó.

Me duelen
las llamadas entrantes
ahora que no son tuyas.

Me duelen las noches en vela,
las de lluvia y luna llena,
esas que antes acababan tarde
mientras sonaba el eco de tu voz.

Me duele tu risa
más de lo que me cura,
que pesa más
no ser el motivo ya,
que saber que lo fui hace tiempo.

Me duelen todos los versos
que hablan de ti en pasado,
me duele todo lo que ya no será
y que todo lo que fue
tenga ya poco de verdad.

Me duele que no te duela,
que te muestres impasible
a pesar de todo,
que hagas
como si no hubiera pasado nada
y niegues que alguna vez
me imaginaste posible.

Me duele que no creas en ti,
pero me duele más aun
seguir ahí,
seguir, seguir y seguir,
solo porque eres tú,
y sola, porque es mejor así.

Me duele entender
ese poema de Bukowski
en el que nos da permiso
hasta para partirnos la cabeza,
pero nos dice
que nunca,
bajo ningún concepto,
nos atrevamos a escribir poesía,
porque eso,
es infinitamente peor
que cualquier otra cosa.

Es morir en unas líneas
y volver a la vida
después de escribirlas.



sábado, 7 de febrero de 2015

Insomnio.

No tenéis ni idea
de lo que significa
escribir
para
sobrevivir.

Que las letras
te abracen,
te escuchen,
te entiendan.

Y sobre todo
no tenéis ni idea
de lo jodido que es
darse cuenta
de que todos mis versos
llevan siempre
el
      acento
                   de
                         su
                               voz.

Ya no sé
ni qué hora es,
y tampoco es que me importe,
vuelve a ser de noche
y lo único que quiero
es dejar en el papel
todo lo que siento
aunque él ya no esté.

Que me da igual
que llueva o que luzca el sol,
que me veas llorar
o que haya tormenta,
que lo bueno del frío
es entrar en calor
y que me has hecho
incumplir la promesa
de no rimarte jamás
con el dolor.

Pero dime
cómo me despido de ti,
de algo que realmente nunca tuve,
cómo te digo adiós
si ahora sé
que te arrepientes
hasta del primer "hola",
cómo dejo de mirarte
al cerrar los ojos
y cómo dejo de escribirte
a pesar de no estar aquí conmigo.

Encontraré la manera,
no sé si en invierno
o en primavera,
pero hoy,
la luna fría
me dice que mejor,
lo de olvidar,
lo deje para otro día.

¿Y que más dará?
si a todos nos toca caer alguna vez,
si estoy perdiendo las ganas,
si el ahora ya es ayer,

el pasado nunca ha significado nada,
y el futuro
es un dudoso mañana.



domingo, 1 de febrero de 2015

Estoy defectuosa, tengo roto el botón para dejar de quererte.

Sí, cuando empiezas a escribir no puedes parar. Es algo así como echar fuera todo lo que ha pasado, lo que pasa y lo que ya nunca podrá pasar. No me las doy de poeta, ni de escritora, ni de mucho menos artista -a pesar de que hay gente que ha tenido el valor de decírmelo. Todos siendo subjetivos, claro-. No tengo nada que ver con esas palabras. Incluso diría que soy todo lo contrario. Es sencillo. Tan solo el papel y yo. A veces el diálogo es bonito y otras un desastre, de ahí que tenga las papeleras llenas de folios arrugados,
-quizá arrugarlos no hará que la realidad desaparezca-. Porque sí, me enfado con el papel, y las hojas se caen, las de los árboles digo, y fuera hace demasiado frío. Y no sé como he acabado hablando de ti, pero ven. Joder, que vuelvas -sí, estoy gritando-. Déjame, pero quererte. Que no sé a cuántos poemas queda la felicidad, pero sé que tú, entero, eres poesía y tienes los versos más bonitos que he visto nunca. Y a la mierda la rutina, los aniversarios, el quedar por quedar y hablar durante horas después de habernos visto hace cinco minutos.

Que no. No. Y no.

Aprender a echar de menos es lo más maravilloso del mundo. Los días serían todos diferentes, y siento decirlo, pero paso de 14 de febrero, principalmente porque en un solo día no me podría comer todos esos bombones, necesito más tiempo, así que si tu me das algún día más, prometo hacerlo lo mejor que pueda -y compartir bombones, claro-.
¿No ves que contigo no haría falta viajar? Que en tus ojos tienes todos y cada uno de los lugares a los que deseo ir. Y si en un viaje hacia ellos me pierdo, pueden guiarme tus lunares. Y  estaría caminando por ellos durante horas. Sabes que no me cansaría. Y tirarme en paracaídas desde tus rodillas, y volver a subir para quedarme en tu pelo. Que tú eres mi hogar, y no necesito nada más.
Y olvídate de esos enfados que hay por estar en línea y no contestar. No. No quiero verte y despedirme para tener que escribirte el tiempo restante. Se trata de ser independientes aun estando juntos. Esa es la gracia. ¿Y las indirectas vía twitter? -Bah.- Son como pataletas de niños pequeños. A mí me insinúas cosas cuando me tengas en frente, sino ni lo intentes. Que ver cómo te muerdes el labio es más digno de retweet, y la respuesta, es mejor en persona, créeme. ¿Qué? ¿Qué cómo me marcas favorito? Fácil. Tengo el botón por la espalda. Búscalo y vemos que pasa. Y fotos sí, por qué no, pero para nosotros, no para redes sociales con #tequiero #teamo o #minovioeselmejor aparentando más de lo que realmente son.

Que no quiero planes, ni normas,
que contigo no hacen falta.

Y ojalá lo entiendas.
Ojalá me entiendas.