viernes, 27 de noviembre de 2015

Qué esperabas...



"No cambio cicatriz por medallas,
así que deja mis heridas en paz."
-Escandar A.




Cuando el tiempo pasa a tu lado
y lo miras con desprecio,
alzando la vista atrás
como pidiendo un juicio justo
y él, con una mueca
te susurra que ya es tarde.

Porque de nada vale arrepentirse
ni maldecir ahora la rutina,
y es que, hace una semana -dice-
eras tú quien sonreía.

¿quién te ha borrado el rostro?
¿quién te ha secado la piel
y mojado los ojos?
¿quién ha hecho del recuerdo
una cárcel sin posibilidad de huida?
¿quién más que tú
se lanzó al vacío
convencida de que la salvarían?

Ilusa.

Y ahora intentas creer
que puedes seguir creyendo en algo,
estancada en la misma parte
de tus repetidas caídas,
como ese nivel
que nunca consigues pasarte,
pero ya no puedes,
no te quedan vidas.

Y cansada
te tumbas sobre un cuerpo
que no respira a tu compás,
te conviertes en espectadora de sus latidos,
lo miras como si fuera el motor de tus fuerzas
sin saber que a medida que te acercas,
te paraliza,
y al alejarte
ya nunca serás la misma.

Tenías que mancharte,
llenarte de sangre,
toparte con la realidad
mientras veías cómo todo
volaba por los aires.

¿Aún crees en eso de ser feliz?

Afronta el error y aprende.

De una vez.
A vivir.