viernes, 26 de febrero de 2016

Dale al botón, rebobina.



Como vivir en el mar
y echar de menos echarlo de menos.
Algo así pero al revés.
Conmigo.

Te sumerges en todas las ausencias,
recorres esos besos incrustados
como alfileres que no te dejan dormir.

Y con esa misma facilidad
te los vas clavando,
cierras el puño asfixiándolos,
asfixiándote, retorciéndote,
y tú misma te ahogas.

Te quedas callada,
tan destrozada que eres incapaz
de defenderte,
frágil,
paralizada,
sin aire.

Oyes pasos,
vuelven al lugar del crimen,
comprueban tus latidos:
"no te sobresaltes,
nadie se queda, pequeña,
no van a salvarte".

Pero te suplican perdón,
como si eso bastara
para que volvieras a la vida,

y lo peor
es que lo haces.