sábado, 31 de enero de 2015

Tenéis un grave sistema mental.

Dicen que no dormimos solos,
que tenemos monstruos
pegados a nosotros.

Sí, tu también,
ya es hora
de que abras los ojos.

Te persigue de día,
de noche,
al subir y bajar del coche,
mientras vas a la peluquería
o simplemente
cuando paseas por Gran Vía.

Hablo de ese que se esconde
en todos los rincones,
al que le gusta vestir
con traje y corbata
y da lecciones
sobre cómo vivir.

A qué hora levantarnos,
qué consumir,
nos enseña a conformarnos
y a seguir como estamos.

Nos prohíbe fumar
en cualquier bar,
pero él
no va a la cárcel por robar,
sigue quitando derechos
y hace que parezca normal
que callemos
en vez de luchar.

Creo que le gustamos,
que se aprovecha
de este desastre de sociedad,
a la que quizá
le hace falta un tipo
como Guy Fawkes.

Nos dice cómo vestir,
cómo pensar,
cómo actuar
y sin preguntar
se instala en todas nuestras casas
con el fin
de quitarnos
hasta las ganas de cambiar.

Algunos lo tienen
tanto tiempo debajo de sus camas
que ya no sueñan,
lo tienen tan pegado a la espalda
que se han acostumbrado
a llevar ese peso
mientras andan,
que ya lo dijo Malcom,
morirás por nada,
si no defiendes algo.

Hace que todo se vuelva rutina,
que te creas mentiras
de curas y policías,
que le pagues el banquete
a Felipe y a su gente
y reces por el presidente.

Quiere que creas
que hay democracia
que hemos evolucionado
gracias a tanta tecnología,
a pesar de existir Gran Hermano,
mil injusticias diarias
y gente sin ningún libro
entre las manos.

Hace que te pases las horas
trabajando o estudiando
y que creas que cuando sales
bebes para divertirte,
cuando en realidad
quiere que te olvides
de tu idea de ser libres.

Nos promete que mañana
cuando despertemos
todo irá mejor,
y si no es así
ya se encargará él
de hacernos creer
que no tiene la culpa,
que las guerras,
maltratos,
pobreza y desahucios
son algo normal
que siempre ha estado
y él tiene mejores cosas que hacer
como para arreglarlo.

Pero el día
que nos cansemos de esperar,
de un eterno futuro
que nunca llega,
el día que cortemos estas cuerdas
y dejemos de ver normal
que nos controlen
como tontas marionetas,
ese día
acabaremos con la pesadilla,
sacaremos al monstruo
de debajo de la cama
y le daremos una buena paliza.

Por ese tiempo
que nos había robado
cada vez que sonaba
el despertador
para empezar un nuevo día
como él quería,
un día con menos horas
para abrazarte
y más dinero para su bolsillo,
una noche más
sin besarte debajo de las sábanas
por ver su mirada
reflejada en la ventana.

Y le daremos
un último puñetazo juntos
para eliminarlo del todo,
y comenzará así
una nueva vida
dónde no haya más lágrimas
ni problemas
ni discursos llenos de mentiras.

Será como la victoria
de la Tierra Media
sobre Sauron,
haremos que la palabra resistencia,
cobre sentido,
porque juntos, amor
haremos de este mundo
un lugar mejor.



viernes, 30 de enero de 2015

Desde aquella ventana.

Había gatos con una sola vida,
animales más nobles
que cualquier hombre,
cartas con miedo
y sin remite en el sobre,
dudas que acabaron en huida
por no pensar en Pereza
cuando decía:
dime hacia donde
yo te sigo,
si tu te tiras
yo me tiro...

Había besos
que descontaban las horas,
abrazos rotos como rutina,
lunas llenas en noches vacías,
llamadas a la melancolía
y viajes hacia tu entropía.

Era un sitio
donde todo era exactamente
lo que parecía,
un lugar sin alegres poetas
ni tristes musas,
algo así como la vida
teniendo ganas
de follarse a la muerte,
tratando de buscar sin ganas,
un golpe de suerte.

Había pájaros
que no sabían decir ni pío,
peces sin poder nadar,
plazas sin gente
por el envolvente frío
y niños pisando el suelo
con ganas de volar,
sin rumbo,
ni nadie a quien querer llamar.

Y una flor negra
por cada lágrima
que no supiste derramar
y mil primaveras sin respirar
por culpa del olor
que tus ojos desprendían
con solo el ruido
de una simple despedida.

Había mentes cuerdas
intentando soñar
mientras bailaban
con alguna droga,
sin saber que ellos mismos
iban a ser
su propia soga.

Allí no valían 'amores que matan',
ni palabras
con segundas intenciones
porque la mayoría morían,
tan solo todos los mal de amores
guardados en poemas
y en más de cien canciones.

Había cosas increíbles
que jamás creí,
por eso tú nunca
te quedaste a vivir allí.

No fuiste
como Ender Wiggin,
no quisiste
saltarte las normas
para ser más apto,
no pusiste en juego
todo aquello en lo que creías,
no quisiste plantarle cara
a los imposibles
y convertirlos en algo más
que simples utopías
y finales predecibles.


solo
fuiste
libre
sin saber que esa libertad
que buscas
no es más
que un prólogo
para acabar solo.

Te fuiste
y me llegó una carta,
esta vez con remite,
'carta a la locura'
creo que la escribiste
sabiendo que querías irte,
ahora sé
que la poesía
es mucho más que recordarte,
que da más vértigo
que la propia altura,
que a diferencia de ti,
la poesía,
todo lo-cura.



lunes, 26 de enero de 2015

La chica del pelo lila.

El mundo la ve preciosa.

Tiene unos ojos
en los que te puedes perder,
una boca
que jamás se va a cansar
de recorrer,
acariciar
y morder
cada poro
de tu piel.

Su sonrisa
es el inicio
de una gran revolución,
el pistoletazo de salida
de la carrera en sus medias,
siempre a contrarreloj.

Sí, es algo así como perfecta,
o como a Pablo le gusta decir:
es exacta.

Pero todo se esfuma
cada vez que ve su reflejo
en ese maldito trozo de cristal,
ese puto espejo
que la llena de complejos
y de quilos de más
que acababan siempre tirados
por el suelo de cualquier hospital.

Y no la culpo,
a todas nos educan
para jugar con muñecas,
nos enseñan a callar el dolor
y a escondernos
hasta de nosotras mismas.

Pero ella no se merece esto,
ella tiene que poder verse
como yo la veo,
como él la ve,
como ella es,
tal cual.

No necesita cartas suicidas
ni despedidas
ni más noches en vela
escuchando sandeces
de cualquier enfermera.

No necesita psicólogos,
ni pastillas,
ni números,
solo necesita
que esta mierda de sociedad
le haga ver lo bella que es,
que conozco a gente que ríe
cada vez que decide ser ella misma,
cada vez que deja en paz sus muñecas,
cada vez que piensa que sí,
que se quiere,
al igual que toda la gente
que ha tenido el placer de conocerla.

Que te entre en la cabeza:

Hay gente que se muere
por besarte todas
y cada una de tus cicatrices,
de manera
que jamás vuelvan a abrirse
¿y sabes?
te van a abrazar tan fuerte
que esa capa de mentiras
que llevas en los ojos
desaparecerá, y no habrá
nada más bonito
que verte llorar,
pero esta vez,
de felicidad.

Que tu nombre
rima con victoria,
por favor,
no nos hagas perder
a alguien nacida para vencer
y hacer historia.



domingo, 25 de enero de 2015

Tu sonrisa justifica mis poemas.


Lo he intentado.

He intentado
dejar de verte
en cada cartel que lleva
tu ciudad como nombre,
esos de color azul,
como el mar
que tanto prometiste visitar
aquel verano,
en el que me enseñaste
a no mirar atrás,
a entender que las personas
pueden salvar a otras
y que también pueden llegar a ser hogar.

He intentado dejar de suspirar
cada vez que no cojo
ese maldito desvío
para estar más cerca del sitio
que tiene la suerte
de verte amanecer
hasta en los días de frío.

Y también
he intentado
borrar todo eso
que un día significó algo,
pero no, nada,
sigues estando en mis contactos
y en ese registro de llamadas.

He intentado
no oírte ya más
cuando escucho alguna canción
de esas que ahora son tabú,
pero nunca te vas
y a quien quiero engañar,
si hasta Día Sexto
se llama igual que tú.

He intentado
dejar de intentarte
para empezar a buscarme,
y parece que ya
nadie puede encontrarme.

Te he intentado,
como si no me importase
estar rota,
y te fuiste,
me he inventado
más de mil maneras
para no pensarte
y en todas he fallado,
supongo que la derrota
contigo,
era inevitable,
incluso después
de haberlo dado todo.

Y ya no espero nada,
ni de ti,
ni de nadie,
de este mundo lleno de vacíos,
repleto de odio
y de gente
que no toma en serio las palabras,
destinada,
a caer en la barbarie.

Pero sé que te cogería de la mano
y yo, cómo La Raíz,
elegiría volar,
porque si se trata de ti,
de verte sonreír,
los medios
siempre,
van a justificar mi fin.



domingo, 18 de enero de 2015

Sigues entre mis líneas.

Ayer,
en un recital,
Pablo me oyó cantar,
y firmando en su circo, escribió:
'Bea, Beatriz,
música, poesía
da lo mismo'.

Y yo,
yo pensé en ti,
y en la vida,
en versos,
rimas,
rabia,
canciones, bailes
poemas,
distancia,
en ti o en ti,
da lo mismo.

Me han preguntado
muchas veces
que cómo eres
y es que al hablar de ti
todo el mundo se queda
con ganas de conocerte,
imaginarte perfecto
quizá fue un error,
pero lo peor
fue saber
que no me equivocaba.

¿Él? ¿Qué como es?

Es más bonito
que ver en directo
a Andrés Suárez.

Es como despertarte,
que te traigan el desayuno
a la cama,
te colmen de besos
y te digan
que va a ser
el mejor día de tu vida.

Él sí es eterno,
y siento deciros que los parasiempres
no funcionan
porque en sus ojos
guarda todos los infinitos del mundo.

Es ese momento exacto
dentro de una carcajada
en el que te falta el aire,
alcanzas el máximo nivel de risa,
y no respiras en un par de segundos,
ese momento
en el que te das cuenta
de que estás justo
dónde quieres estar.

Es como la libertad que da
cantar por las mañanas
en bragas y por toda la casa
alguna de Extremo,
o como la que da
imaginarlo a mi lado
contándome
todos los lunares de mi cuerpo.

Es recuerdo
cuando me gustaría
que fuera presente
y yo,
yo soy pasado para él
aunque a veces
le de por buscarme
entre la gente.

Que como Sergio dice,
'no es vivir donde,
sino en quien'
que puedes llamarme
cuando quieras
que no pienso dejar
que te mudes
fuera de mi lado izquierdo,
que tú,
en mí,
ya tienes hogar
y puedes volver
cada vez
que te apetezca volar.



sábado, 17 de enero de 2015

Ingravidez.

Y el viento me recuerda
que nada se para en este mundo
que la gente viene y va
que tiempo solo hay uno
y que lo gastaría contigo
entre los anillos de Saturno,
mirándonos sin gravedad
con la tenue luz
de ese eclipse lunar,
para reírnos juntos
de todo el Sistema Solar.

Que entre tus pestañas
podría bailar
con toda la libertad
mientras me declaras la guerra
mirándome sin más.

Hablas de una mujer
libre,
linda
y loca,
sin saber
que ya hay esclavas de tu piel,
bonitas,
porque eres tú quien las cuida
y miles de cuerdas
deseando pasear por tu cuello
para tocar la canción
que resuelva tu vida
mientras crees que me olvidas.

Los viajes astrales
no tienen nada que ver
con ningún viaje fugaz
entre sus piernas,
pero eso
ya lo sabes.

A fin de cuentas
soy la imbécil,
la que está medio loca
la que nunca va a ser suficiente
como para que te sumerjas
a nadar conmigo
y huir de todo lo corriente.

Pero mis pies
no saben seguir andando
si no escuchan
tus pasos mientras ando,
ni mis ojos
quieren mirar a nadie
si no eres tú
el que los abre.

Y ojalá ella descubra
lo que yo ya sé,
que pasar las horas contigo
es mucho más que mirar
las manecillas
de un simple reloj de pared.

Que no tiene nada que ver
con la palabra rutina,
que es escapar de la Tierra,
y de toda su mierda.

Que es entender
el por qué de la existencia,
olvidarse de la razón
y saber que junto a ti
el amor y el dolor
nunca volverían
a tener cabida
dentro de una misma canción.



domingo, 11 de enero de 2015

Vía D.

Ahora mismo
estaría viendo tus sueños
descansando en la almohada
en la misma cama
en la que yo sueño despierta.

Seguramente abrirás los ojos
y me verás sonreir
más fuerte que nunca,
bailaremos como las olas
en pleno verano,
los dos solos,
y no habrá estación
que no hagamos nuestra.

Te cogería de la mano
y te llevaría por los lugares
en los que jamás nadie ha llegado,
te enredarías en mi pelo
me perdería en tus lunares
hasta que tú me encontrases
y le pediría al tiempo
que si es contigo
nunca se acabe.

Y cogería un tren,
y otro
hasta llegar a tu andén
y poder caminar por las vías
antes de que tú decidas
coger la maleta
y dejar de ser mi salvavidas.

Y vería contigo
mil amaneceres
rojos,
azules,
verdes;
y estarían llenos de flores
porque solo siendo quien eres
haces que el mundo
esté cargado de colores.

Y la luna no brillaría tanto
si nosotros no la nombráramos
todo el rato
que siempre
me ha sabido a poco
mirarla
sin que tú estés a mi lado.

Que hubo una vez
en la que te llamé
y me parecieron los segundos
más bonitos de mi vida,
aun sabiendo que fueron dos horas
escuchando tu acento de sol
y tus ganas de venir
para poder estar conmigo
incluso a deshora.

Que el tiempo contigo
es un abrir y cerrar de ojos
y que solo cuando lo haces
paras el mío,
será por eso que por más
que quiero mirarme en otros
no consigo dejar de ver los tuyos.

Que vuelves
hasta cuando yo me voy
y te vas
cuando necesito que te quedes,
por eso soy la chica
que siempre
pierde trenes,
no porque no tenga hecha la maleta
sino porque sigo en tu andén
perdida entre las vías
esperando a que me digas
que tú también
te quedaste atrapado,
parado en el tiempo
buscando en ellas
algún motivo
por el que seguir soñando.

Y ¿sabes?
cogería el primer vuelo
hasta tus brazos
sin ni siquiera pensármelo,
pero sé
que estarías de brazos cruzados
diciéndome
que a mi ya
me has olvidado.