domingo, 26 de octubre de 2014

Y no soy yo a quien ves.

Salí corriendo
en busca de alguien
que mirara más allá de lo superficial.
Salí, y acabé parada
no encontré a nadie a quien llamar.


Cuándo entenderéis que tiramos el papel de los regalos
porque el exterior nos da igual,
que deberíamos olvidarnos de lo objetivo
y mirarlo todo con más humildad.


Confundimos la paz
con escapar a cualquier lugar
menos en el que nos encontramos,
queremos huir
y nunca sabemos a dónde,
ni tampoco con quién,
solo queremos salvarnos.


Queremos volar,
ser aves e ir de un sitio a otro,
ir todos en bandada,
no, eso no es para mí
yo quiero volar, sí
pero de tu mano,
y escribir tu nombre en el cielo
y que seas visible
para los que nunca te soñaron.


Porque juntos no estamos atados a nada, 
que juntos somos libres
y no me importaría
ganar guerras -en la cama- contigo,
el resto de mis días.


Que vivir es más bonito
si eres tú quien me acompaña,
que soñar despierta
es inevitable cuando te miro,
que hago este intento de ser poeta
porque el mundo te hizo a ti,
y mis versos
no conocen otra forma de ser
más que bailando con tu risa
al son de la métrica.


Que somos seres de carne y verso,
que mi piel solo se eriza contigo
y con alguna que otra canción,
que mis ojos solo ven
si te tengo delante,
que te reinvento en cada poema,
que me he hecho y deshecho
gracias a ti,
que todos los destrozos, como dice Escandar,
los pague la poesía,
y si le hago caso a Bécquer,
aunque tu pupila no sea azul,
vas a tener que pagarlos tú.




5:30 a.m

Mis ojos llenos de tus pestañas
mi boca llena de tu voz,
yo, entera, llena de ti
y tú, vacío, con ella.


Es tarde y aun así 
apareces por aquí
siempre con ganas de llenar el papel
y volver a pasear por mi,
como en un dibujo el pincel.


No eres de los que vuelve
porque nunca te vas,
al menos no de mí,
y ojalá me recuerdes
al irte a dormir.


Ojalá me busques en su pelo,
en su espalda,
en su pecho,
-y me encuentres-
verás tú qué miedo.


Van a dar las cinco y media,
dicen mis sueños,
cinco horas,
y media por la luna,
que me dice que se va,
que ya se asoma el día.


No hay nadie por la calle
solo coches 
y sus absurdos integrantes,
qué ilusos,
con lo bien que se estaría ahora en tu cama

-congelados-
sin pensar en los reproches.
ni en las horas

que quedan para el lunes.

Tengo la cabeza llena de pájaros,
porque odio los muebles,
prefiero los sueños
y que sean felices
o fugaces -eso que más da-
solo pido que sean
y que nunca cesen.


Juguemos a quedarnos en blanco
que yo pierdo vistiendo el papel
y dejándolo sucio,
lleno de verdades,
sin esperar que me des tu (co)razón,
sin nada tuyo
y con todo este montón de poesía
tirada por el suelo de mi habitación.


Querer es querer
y poder es poder
no mezcléis verbos
eso ya lo hago yo
porque querer
eres tú
querer morder tus labios
también eres tú -y yo-
y poder 
es solo lo que queda de un "joder" 
en modo de queja.


Que eres como navidad y la nieve
como el calor del sur
como el ruido de las hojas -de mi libreta- al caer,
eres como la libertad
como vivir sin más
como volver atrás
y olvidar la realidad.


Eres la calma 
cuando no puedo más,
lo único claro
entre tanta duda,
el precipicio por el que me tiraría una y otra vez,
eres tantas cosas, y tan bonitas...
eres todas mis letras,
mis metáforas,
la lírica,
la rima con mis clavículas,
el verso impar
y todos mis puntos suspensivos.


No eres mío,
no estás aquí -ven-
eres de otras bocas y fantasías,
y está bien,
no ser tu musa está bien,
pero yo sé que tú no,
por mucho que intentes hacérmelo creer
(no) eres mío, y está bien.


Bailemos todos,
tus "peros" y mis "te quieros"
tu cadera pegada a la mía
tus impulsos vanos
por querer que deje de escribir
y mis contradicciones
cuando digo que sola no -contigo-
que sola sí -contigo-
que contigo, da igual sola.




domingo, 19 de octubre de 2014

Estaré bien, lo prometo.

Domingos sin película, ni manta, ni palomitas...domingos a secas, sin ti.

De esos que acaban la semana pero hacen que aumenten más estas ganas de verte, que no me las quita ni el más malo de los días.

Porque contigo me olvidé del mundo entero, que para qué quería yo escucharles si solo hablaban del olvido. Me negué a aceptar que el amor estaba en ruinas, aun sabiendo que nunca pudimos arreglar Roma.
¿Y quién la necesita? Llevo más tiempo queriéndote, que esa ciudad en pie, teniendo capital en tus labios y llevando por bandera tu nombre.

Y aquí estoy, diciéndole a mi corazón que se limite a latir, que me deje tranquila, que quiero tumbarme, aquí, sola, y empezar a ser feliz sin ti. Que duele demasiado imaginarte en brazos de otra, y eso hace que te recuerde demasiado, y también que me repita a mi misma mil veces que te olvide, y aunque vaya en contra de todo lo que siento, sé que es lo mejor, para ti, para mi y para lo que ya nunca podremos ser, que como tú decías no se consigue todo lo que quieres, y es que por muy injusto que sea, el mundo no es una fábrica de conceder deseos y que sí, voy a intentar ser realista, pero jamás voy a dejar de mirar por la ventana en noches como hoy, porque siempre voy a querer ver una estrella fugaz...



- No me olvides, no quiero tirar todo a la mierda contigo...quien sabe dentro de dos años lo que pasará, pero hoy por hoy es imposible. Dentro de dos años tomaremos un café y no pasará nada porque me odiarás, y estarás con un tipo genial que me caerá fatal y yo seguiré solo, buscando amor en la basura, ¿vale?

-Vale...



lunes, 13 de octubre de 2014

Está llegando el frío.

Quiero que me abraces,
quiero que en días fríos como hoy

me dejes tu sudadera para estar por casa,

quiero madrugar
solo para pedirte que te quedes cinco minutos más en la cama, conmigo, 
y lo dejemos todo perdido de besos.



Quiero que pronuncies mi nombre,
que me busques,

y que estés seguro de que oirás un "voy"

porque iré,
iré donde estés,
siempre y cuando me esperes con los labios abiertos,
para decirme que me has echado de menos,
o para callarte y dejar que los cierre con unos cuántos versos.



Me duele pensar que no estás,
que es otra el motivo de tus noches en vela, 

y tú sin saber que mis ojeras llevan tu nombre,

que seguro que lees esa conversación mil veces,
y son esas mil veces las que recuerdas que es mejor olvidar.



Y sí, aquí estamos,
tu con otras musas,

y yo con el mismo rey,

que solo estamos un poco solos
y solo queriéndonos un poco,
pero sh, tu calla y disimula,
que nadie se entere.



Que en mis sueños nos quedamos callados y ahí no nos hace falta nada más,
y es que tu risa es capaz de convertir cada ojalá en un tal vez,

que tu voz es la única capaz de leer todas esas palabras que tengo entre los dedos

y tus labios son el mejor papel para escribirlas.


Que en tu espalda podría dibujar todos esos lugares a los que soñamos ir,
y dejar que tus lunares sean el mapa perfecto para dejarme recorrer todas tus calles,

y quedarme parada en cada una de ellas

porque incluso esas calles que no tienen nombre, esas que no quieres que vea nadie,
esas también van a parar a mi boca,
que todas tienen como atajo mis lunares

y al besarme, por fin, les vamos a poner nombre.



jueves, 9 de octubre de 2014

Pierdo.

Escribo con Andrés de fondo,
en una libreta llena de palabras
que nunca dicen nada,
mirando por la ventana,
como queriendo que algo pase,
y pasa el tiempo,
pero no mis ganas.

Ganas de hablar de todo
de reirnos por todo,
sin reirnos realmente de nada.

Ganas,
y yo,
pierdo.

Porque en este juego,
siempre soy yo la tocada y hundida,
que rara vez me veréis a flote,
y si lo hago será que he dejado de quererle.

Que yo sigo en mi mar de dudas,
ese del que solo salgo si vienes,
pero no te confundas,
que mientras tú bebes,
intento mirarme en otras bocas,
intento, pero no puedo,
será que sueño que vuelves
y me invade tu recuerdo.

Y aquí estoy,
dejando volar la fantasía,
porque sin ilusiones, la vida,
¿qué sería?

Sigo aprendiendo
que el futuro está sobre el pasado
y vivir de él,
no da,
quita.

No paro de escribir,
de leer,
de vivir
y querer(te).

Tú no eres mío,
no soy tuya,
no eres ni soy,
no fuimos,
ni seremos.

lunes, 6 de octubre de 2014

Ley de vida.

Me dijo que no quería tirarlo todo a la mierda conmigo, que algún día nos veríamos, que en ese momento el sabría que todo, absolutamente todo entre nosotros iba a seguir igual, que aunque nos mirásemos en otros ojos, el iba a seguir soñando con los míos y yo con los suyos.

Y es que si piensas las cosas nunca le vas a ceder espacio a los sentimientos, y no digo que eso sea malo, pero a veces hay que dejarse llevar y no hacer lo correcto, porque ya estoy cansada, cansada de ilusionarme para que luego acaben demostrándome totalmente lo contrario a lo que dicen. Que fácil es hablar...qué facil es decir te quiero, y que difícil darse cuenta que confiar en la gente te trae más problemas que cosas buenas. Y no sé como me las arreglo para acabar siempre así, decepcionada, porque realmente yo creía que ibas a dejar de ser cobarde, que ibas a tomarte las cosas en serio, pero veo que no, veo que sigues igual que hace meses, sigues presumiendo de madurez y he de decir que en eso no me ganas. Tampoco me ganas en quererte, en estar ahí siempre, en esperarte...que raro, siempre gano en lo que me gustaría perder. Pero no te acostumbres, porque ya no voy a estar. Ya no. No pienso dejarme el orgullo por ti, no quiero que mi estado de ánimo dependa de ti, ni preocuparme, ni estar mal por alguien al que le importo poco, y si le importo de igual, porque no ha dado por mi ni la mitad que yo por él. Y me vas a echar de menos, créeme. Ahora sigue haciendo lo que siempre has hecho, lo que te ha dado la gana.

Y es que aunque nos duela hay personas que parece que van a estar siempre ahí, pero que solo están para lo que les conviene, y esto ocurre constantemente. Conoceremos personas nuevas todos los días al igual que le diremos adiós a otras tantas. Digamos que todo pasa por algo y que tarde o temprano si alguien te tiene que decepcionar lo hará, al igual que la gente que quiera permanecer a tu lado, hará lo imposible por estarlo. Por suerte esas son las que estarán en las buenas y en las malas, esas son las que merecen la pena y las que formarán parte de tu vida siempre. He estado mirando fotos, de esas que miras y solo con eso, son capaces de llevarte a ese día exacto, y acordarte de todo. Sé que hay gente a la que ya ni veo, gente a la que ni hablo, y que antes me hacían pasar los mejores momentos, y es triste pensar que las cosas van cambiando, que nada perdura para siempre, y que queramos o no, habrá personas que se irán, y seremos incapaces de olvidar, porque siempre nos quedamos con su recuerdo y es irónico cómo a veces decimos tenerlo borrado, por odio o porque nos hicieron mucho daño, y nos asusta admitir que si esa persona volviera la perdonaríamos sin pensárnoslo dos veces.

Creo que somos muy cobardes, que nos pasamos la vida huyendo, nos pasamos toda la vida encerrados en un laberinto pensando en cómo vamos a escapar de ahí y lo increíble que sería hacerlo, y es que utilizamos el futuro para huir del presente, y no debería de ser así. No sé, imaginemos por un momento que pudiésemos vivir dos veces el mismo día, la primera vez, viviéndolo, sin más, con las preocupaciones, dudas, sorpresas y contratiempos que nos impiden fijarnos en lo bonito que es el mundo, y la segunda, fijándonos, y empezar a ver cosas de las que nunca nos habíamos dado cuenta. Empezar a vivir y a valorar las cosas. Piensa que en algún lugar del mundo hay concierto, que hay gente que se está dejando la voz por cantar su canción favorita, sin importarle que quizá mañana no pueda ni hablar, y si no podrá tampoco le importa, de eso se trata, de vivir y disfrutar cada momento como si fuera el último, porque sino lo hacemos no seremos nosotros quienes lo aprovechemos, sino que será el momento el que se aproveche de nosotros.

Que todo es imposible, hasta que lo intentas, y eso solo depende de ti.




sábado, 4 de octubre de 2014

Imagínanos.

«Mira cómo se bebe el café, está preciosa, y no para de hablarme, de contarme todo lo que ha sido de ella en estos últimos años, pero yo solo me fijo en sus ojos, y pienso en que me podían haber mirado cada mañana, y sus labios podrían haberme dado los buenos días antes de salir por la puerta. Y qué tonto fui al dejarla escapar, al dar por perdido todo eso que teníamos, por miedo, por no querer complicarme la vida ni arriesgar, que no fue casualidad conocerla, que si hoy está aquí es porque tenía que verla, y me arrepiento, joder si me arrepiento, ahora es otro quien la lleva de la mano, otro quien se preocupa por ella, otro el que la besa y el que le dice te quiero. Otro y no yo... y me gustaría haber dormido a su lado más de una vez, y que mi insomnio no fuera por pensarle sino por tenerla, ahí, a mi lado, y no cansarme nunca de mirarla y es que, que tonto fui, la tenía, la tenía, la tenía....y ahora está aquí, sentada, a mi lado, pero ahora la tengo más lejos que nunca...»

..........................................................................................................................................

«Mira cómo se bebe el café, mientras le cuento lo bien que me va la vida sin él, creo que estoy disimulando bien, al menos se rie y yo también, creo que no se nota mucho que seguí esperándole, que aunque esté con otro, jamás he querido con la intensidad con la que yo le quise. No sé si otra tendrá el placer de abrazarlo, de besarlo o de verle todos los días, solo sé que me encantaría decirle que como le va sin mi, que yo me iría con el a cualquier parte del mundo, que me encantaría compartir domingos enteros a su lado, pero no, no, no, no, no voy a decir nada, lo estropearía, tan solo hablo, hablo de mi sin él, y parece que funciona...»


¿Qué triste sería no? Que después de todo esto, al final nos quedáramos en un "pudo haber sido". Nos vamos a quedar con las ganas, nos vamos a quedar el uno sin el otro, y es que como tú decías:

-las personas no se olvidan, solo nos quedamos con lo bueno que nos han aportado en forma de recuerdo-.

Y es que, no quiero tu recuerdo, te quiero a ti, para que seas tú quien me recuerde que la vida es un poco menos mala, que el mundo siempre va a ser una mierda, pero a tu lado cualquier cosa mejora, que aun tenemos tiempo de muchas cosas, por favor, no me pierdas, no nos pierdas.



Y yo, yo prefiero escribir.

Me paro a pensar en todas las palabras camufladas con mentiras que la gente es capaz de pronunciar al día, cuántos besos sin sentir se darán cada minuto, cuántos versos se escribirán y nunca serán leídos, cuántos corazones seguirán palpitando a pesar de estar rotos...

Y aun hay gente que se sorprende cuando alguien tiene miedo, pánico a querer, a dejar que su sonrisa dependa de alguien...y si, asusta pensarlo, porque....¿y si se va? Cometemos constantemente el error de convertir a una persona en el motivo de despertarnos cada mañana, porque se irá, todos se van, tarde o temprano todo tiene un final, y eso acojona, se va, y nos sentimos vacíos... 

Habrá quien se limite a esperar, otros solo olvidarán, quizá incluso empiecen a odiar a esa persona, y yo, yo prefiero escribir, puede que sea una forma de recordarte, de hacer que te quedes aquí siempre, de volver a escuchar tu voz cada vez que hago una frase...qué estupidez...como si fueras a leer esto... pero, ¿qué se supone que debo hacer para estar bien? No paro de imaginarte aquí a mi lado y cuanto más lo hago más imposible te veo... que sí, que me lo has dicho muchas veces, que lo de vernos se deja para los sueños, pero ¿sabes? están para cumplirlos.

Y ni te imaginas lo que envidio a esa gente que puede verte todos los días, que te abraza y te oye reir. Eso es lo más injusto del mundo, porque estoy segura de que no saben apreciarlo. Y cuando estás triste, seguro que nadie es capaz de decirte esas cosas que yo te decía, porque aunque fuera solo por un segundo sonreías. Por eso, quien es capaz de verte a todas horas debería saber que eres un cabezón, que cuando te empeñas en algo es eso o eso, que si pudieras lo mandabas todo a la mierda y desaparecerías, y estarías viajando por ahí hasta que ya no pudieras más...esos viajes que planeamos juntos y que ahora ya no están...demasiadas cosas que ya no están...


Y supongo que el tiempo es la mejor cura, y que con los años aprenderemos que la vida también sigue sin nadie, que no se puede vivir de imposibles y que las promesas, al igual que otras muchas cosas, no sirven de nada hasta que se cumplen, y me acuerdo de todas y cada una de las que nos hicimos, asique cuando sea de noche, sal y mira hacia arriba, mira, una estrella fugaz, date prisa y pide un deseo...

viernes, 3 de octubre de 2014

No fue amor, no es amor, (no) te quiero.

Es duro que te decepcione alguien a quien quieres, porque crees que nunca sería capaz de hacerlo, y en apenas unos segundos todo se desmorona. Y no sé qué hago mal, será que el destino me está gastando una broma y parece que la única que no se ríe soy yo. Confío tanto y doy tanto, que suelo esperar que la gente haga lo mismo conmigo, pero no, solo engañan y fingen ser y sentir lo que no es, y que jodido es darse cuenta, porque al final tienes que quitarte la venda de los ojos, en vez de dejar que lo hagan los demás, esos que tanto me advirtieron.

Como te dije sé que ninguna va a ser capaz de coger tus ojos y tus manos y hacer poesía a la primera, y sabes que ni ella ni nadie estaría la vida entera entre tus brazos, que solo conmigo los silencios eran cómodos, que te quedabas callado mirándome, y decías que nunca te cansarías de hacerlo. Y que sé cómo suena tu voz cuando no sabes qué hacer, cuando te levantas un domingo con resaca, cuando me rio y suspiras como deseando que esté ahí, contigo, para besarme la sonrisa. Porque sé verte sin mirarte y abrazarte sin que estés aquí. Porque todas esas noches en vela llevan tu nombre, y los días, las semanas, los meses, y hasta esa canción que me hace pensar en ti.

Y permíteme decirte que me vas a recordar cuando leas la carta que me dedicaste, cuando sean las tantas de la madrugada y quieras escuchar mi voz. Y con el paso por tu boca de muchos labios, te vas a dar cuenta de que a ninguna te apetece versarla, y me echarás de menos, pero no dirás nada, porque siempre vas a tener miedo, y que no solo tú sabes lo difícil que es esto, que yo también sé que la única distancia que nos hubiera gustado mantener era la de tu mano y la mía apunto de tocarse. Que todo objetivo en la vida empieza con un sueño, y que solo los que lo hacen a menudo lo logran...de ahí que me llamases soñadora, y loca, loca de remate, y es que, cariño, soñé encontrarte y lo hice, y desde entonces llevo por bandera tus "no olvides que te quiero".

Sin embargo,
has vuelto a irte después de tantas estaciones, ha vuelto a llover, he vuelto a llorar, y no, no te pido una disculpa, no te pido nada, tan solo que sueñes, porque se acerca el invierno más frío de la historia,
y tú, te alejas.

Empapados de risa.

Dicen que la vida son dos días
y que en uno de ellos llueve,
debe ser que me he quedado en el primero
y no paro de mojarme.


No me importaría
bailar contigo bajo la lluvia
y quedarnos tan empapados de risa
que solo nos quede el silencio de un beso.


Que como dice la canción,
lo de llorar riendo y reir llorando
no es tan opuesto.


Que tu voz es la melodía perfecta para estas noches de lluvia,
para cualquier momento del día,
perfecta para soñar,
para dormir en ella
y despertar
mientras pronuncias mi nombre.





Aun (te) espero.

Es otra noche como otra cualquiera, otra en la que sigo pensando en ti. Sinceramente creo que lo de "si dependes de alguien para sonreír, nunca sonreirás del todo" es la cosa más cierta del mundo.

Llevo muchos años queriendo más a la gente que me rodea que a mi misma. Prefiero caer yo antes de verte caer a ti. Prefiero hacerte reir a carcajadas aunque yo lo necesite más que tú. Prefiero mirarme al espejo contigo y no sin ti, porque solo así puedo verme.

Tal vez estoy hecha para ti, y ese es el motivo por el cual ocurre todo esto.
Aun te espero, pero mientras tanto voy a seguir intentando quererme un poco más, no vaya a ser que ella te abrace, se vea más guapa que nunca a tu lado y yo me quede aquí, siendo mitad, y no siendo la tuya.

Sin título, sin ti.

Aun no me creo que lleve siete meses soñando contigo, que haya llegado septiembre y sea hoy el primer día de otoño. Un día más que añadir sin ser el motivo de tu risa.
Sé que si estuvieras aquí no habría estaciones, ni días grises, ni domingos, porque si tan solo vinieras, si tan solo me dejaras mirarte a los ojos, entenderías que todo cambia cuando te tengo, cuando me tienes.

Que la lluvia es preciosa y más si la oigo acomodada en tu pecho, que los lunes serían menos malos si amaneciera a tu lado, que las noches dejarían de ser en vela para estar llenas, llenas de nosotros, y que escuchar nuestra canción favorita nos llevaría a ver aquella peli en la séptima fila del cine.
Que contigo todo sería más bonito, incluso yo.

También sé que esto será como querer y no poder, como pretender que estas palabras que te escribo sean suficientes para ti. Quizá me atreva una vez más a pronunciar eso que juramos siempre hacer, y es que te quiero, así, sin más, simplemente.

Podrías, pero no quieres.

Podrías estar aquí, abrazándome, mientras vemos caer la lluvia.
Podrías venir, y darme un abrazo, y dos, y tres, y nunca soltarme.
Podrías estar conmigo todos los días del año, no me cansaría nunca de verte, y menos de hacerte feliz.
Podrías cumplir todo lo que dijiste, eso de no hacerme daño y  de estar ahí para lo que quisiera.
Podrías versarme cada poro de mi piel, leerme los ojos y hacer poesía en mi boca.
Podrías hacer tantas cosas, podríamos haber sido tanto...
Y yo, podría olvidarte, podría hacer como si nada de esto hubiera pasado, podría fingir estar bien.
Pero no, no quiero ni peros ni ojalás, te quiero a ti, y eso, cariño, es más fuerte que cualquier otro deseo.