Quiero que me abraces,
quiero que en días fríos como hoy
me dejes tu sudadera para estar por casa,
quiero madrugar
solo para pedirte que te quedes cinco minutos más en la cama, conmigo,
y lo dejemos todo perdido de besos.
Quiero que pronuncies mi nombre,
que me busques,
y que estés seguro de que oirás un "voy"
porque iré,
iré donde estés,
siempre y cuando me esperes con los labios abiertos,
para decirme que me has echado de menos,
o para callarte y dejar que los cierre con unos cuántos versos.
Me duele pensar que no estás,
que es otra el motivo de tus noches en vela,
y tú sin saber que mis ojeras llevan tu nombre,
que seguro que lees esa conversación mil veces,
y son esas mil veces las que recuerdas que es mejor olvidar.
Y sí, aquí estamos,
tu con otras musas,
y yo con el mismo rey,
que solo estamos un poco solos
y solo queriéndonos un poco,
pero sh, tu calla y disimula,
que nadie se entere.
Que en mis sueños nos quedamos callados y ahí no nos hace falta nada más,
y es que tu risa es capaz de convertir cada ojalá en un tal vez,
que tu voz es la única capaz de leer todas esas palabras que tengo entre los dedos
y tus labios son el mejor papel para escribirlas.
Que en tu espalda podría dibujar todos esos lugares a los que soñamos ir,
y dejar que tus lunares sean el mapa perfecto para dejarme recorrer todas tus calles,
y quedarme parada en cada una de ellas
porque incluso esas calles que no tienen nombre, esas que no quieres que vea nadie,
esas también van a parar a mi boca,
que todas tienen como atajo mis lunares
y al besarme, por fin, les vamos a poner nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario