domingo, 26 de octubre de 2014

5:30 a.m

Mis ojos llenos de tus pestañas
mi boca llena de tu voz,
yo, entera, llena de ti
y tú, vacío, con ella.


Es tarde y aun así 
apareces por aquí
siempre con ganas de llenar el papel
y volver a pasear por mi,
como en un dibujo el pincel.


No eres de los que vuelve
porque nunca te vas,
al menos no de mí,
y ojalá me recuerdes
al irte a dormir.


Ojalá me busques en su pelo,
en su espalda,
en su pecho,
-y me encuentres-
verás tú qué miedo.


Van a dar las cinco y media,
dicen mis sueños,
cinco horas,
y media por la luna,
que me dice que se va,
que ya se asoma el día.


No hay nadie por la calle
solo coches 
y sus absurdos integrantes,
qué ilusos,
con lo bien que se estaría ahora en tu cama

-congelados-
sin pensar en los reproches.
ni en las horas

que quedan para el lunes.

Tengo la cabeza llena de pájaros,
porque odio los muebles,
prefiero los sueños
y que sean felices
o fugaces -eso que más da-
solo pido que sean
y que nunca cesen.


Juguemos a quedarnos en blanco
que yo pierdo vistiendo el papel
y dejándolo sucio,
lleno de verdades,
sin esperar que me des tu (co)razón,
sin nada tuyo
y con todo este montón de poesía
tirada por el suelo de mi habitación.


Querer es querer
y poder es poder
no mezcléis verbos
eso ya lo hago yo
porque querer
eres tú
querer morder tus labios
también eres tú -y yo-
y poder 
es solo lo que queda de un "joder" 
en modo de queja.


Que eres como navidad y la nieve
como el calor del sur
como el ruido de las hojas -de mi libreta- al caer,
eres como la libertad
como vivir sin más
como volver atrás
y olvidar la realidad.


Eres la calma 
cuando no puedo más,
lo único claro
entre tanta duda,
el precipicio por el que me tiraría una y otra vez,
eres tantas cosas, y tan bonitas...
eres todas mis letras,
mis metáforas,
la lírica,
la rima con mis clavículas,
el verso impar
y todos mis puntos suspensivos.


No eres mío,
no estás aquí -ven-
eres de otras bocas y fantasías,
y está bien,
no ser tu musa está bien,
pero yo sé que tú no,
por mucho que intentes hacérmelo creer
(no) eres mío, y está bien.


Bailemos todos,
tus "peros" y mis "te quieros"
tu cadera pegada a la mía
tus impulsos vanos
por querer que deje de escribir
y mis contradicciones
cuando digo que sola no -contigo-
que sola sí -contigo-
que contigo, da igual sola.




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