sábado, 4 de octubre de 2014

Y yo, yo prefiero escribir.

Me paro a pensar en todas las palabras camufladas con mentiras que la gente es capaz de pronunciar al día, cuántos besos sin sentir se darán cada minuto, cuántos versos se escribirán y nunca serán leídos, cuántos corazones seguirán palpitando a pesar de estar rotos...

Y aun hay gente que se sorprende cuando alguien tiene miedo, pánico a querer, a dejar que su sonrisa dependa de alguien...y si, asusta pensarlo, porque....¿y si se va? Cometemos constantemente el error de convertir a una persona en el motivo de despertarnos cada mañana, porque se irá, todos se van, tarde o temprano todo tiene un final, y eso acojona, se va, y nos sentimos vacíos... 

Habrá quien se limite a esperar, otros solo olvidarán, quizá incluso empiecen a odiar a esa persona, y yo, yo prefiero escribir, puede que sea una forma de recordarte, de hacer que te quedes aquí siempre, de volver a escuchar tu voz cada vez que hago una frase...qué estupidez...como si fueras a leer esto... pero, ¿qué se supone que debo hacer para estar bien? No paro de imaginarte aquí a mi lado y cuanto más lo hago más imposible te veo... que sí, que me lo has dicho muchas veces, que lo de vernos se deja para los sueños, pero ¿sabes? están para cumplirlos.

Y ni te imaginas lo que envidio a esa gente que puede verte todos los días, que te abraza y te oye reir. Eso es lo más injusto del mundo, porque estoy segura de que no saben apreciarlo. Y cuando estás triste, seguro que nadie es capaz de decirte esas cosas que yo te decía, porque aunque fuera solo por un segundo sonreías. Por eso, quien es capaz de verte a todas horas debería saber que eres un cabezón, que cuando te empeñas en algo es eso o eso, que si pudieras lo mandabas todo a la mierda y desaparecerías, y estarías viajando por ahí hasta que ya no pudieras más...esos viajes que planeamos juntos y que ahora ya no están...demasiadas cosas que ya no están...


Y supongo que el tiempo es la mejor cura, y que con los años aprenderemos que la vida también sigue sin nadie, que no se puede vivir de imposibles y que las promesas, al igual que otras muchas cosas, no sirven de nada hasta que se cumplen, y me acuerdo de todas y cada una de las que nos hicimos, asique cuando sea de noche, sal y mira hacia arriba, mira, una estrella fugaz, date prisa y pide un deseo...

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