Domingos sin película, ni manta, ni palomitas...domingos a secas, sin ti.
De esos que acaban la semana pero hacen que aumenten más estas ganas de verte, que no me las quita ni el más malo de los días.
Porque contigo me olvidé del mundo entero, que para qué quería yo escucharles si solo hablaban del olvido. Me negué a aceptar que el amor estaba en ruinas, aun sabiendo que nunca pudimos arreglar Roma.
¿Y quién la necesita? Llevo más tiempo queriéndote, que esa ciudad en pie, teniendo capital en tus labios y llevando por bandera tu nombre.
Y aquí estoy, diciéndole a mi corazón que se limite a latir, que me deje tranquila, que quiero tumbarme, aquí, sola, y empezar a ser feliz sin ti. Que duele demasiado imaginarte en brazos de otra, y eso hace que te recuerde demasiado, y también que me repita a mi misma mil veces que te olvide, y aunque vaya en contra de todo lo que siento, sé que es lo mejor, para ti, para mi y para lo que ya nunca podremos ser, que como tú decías no se consigue todo lo que quieres, y es que por muy injusto que sea, el mundo no es una fábrica de conceder deseos y que sí, voy a intentar ser realista, pero jamás voy a dejar de mirar por la ventana en noches como hoy, porque siempre voy a querer ver una estrella fugaz...
- No me olvides, no quiero tirar todo a la mierda contigo...quien sabe dentro de dos años lo que pasará, pero hoy por hoy es imposible. Dentro de dos años tomaremos un café y no pasará nada porque me odiarás, y estarás con un tipo genial que me caerá fatal y yo seguiré solo, buscando amor en la basura, ¿vale?
-Vale...
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