domingo, 11 de enero de 2015

Vía D.

Ahora mismo
estaría viendo tus sueños
descansando en la almohada
en la misma cama
en la que yo sueño despierta.

Seguramente abrirás los ojos
y me verás sonreir
más fuerte que nunca,
bailaremos como las olas
en pleno verano,
los dos solos,
y no habrá estación
que no hagamos nuestra.

Te cogería de la mano
y te llevaría por los lugares
en los que jamás nadie ha llegado,
te enredarías en mi pelo
me perdería en tus lunares
hasta que tú me encontrases
y le pediría al tiempo
que si es contigo
nunca se acabe.

Y cogería un tren,
y otro
hasta llegar a tu andén
y poder caminar por las vías
antes de que tú decidas
coger la maleta
y dejar de ser mi salvavidas.

Y vería contigo
mil amaneceres
rojos,
azules,
verdes;
y estarían llenos de flores
porque solo siendo quien eres
haces que el mundo
esté cargado de colores.

Y la luna no brillaría tanto
si nosotros no la nombráramos
todo el rato
que siempre
me ha sabido a poco
mirarla
sin que tú estés a mi lado.

Que hubo una vez
en la que te llamé
y me parecieron los segundos
más bonitos de mi vida,
aun sabiendo que fueron dos horas
escuchando tu acento de sol
y tus ganas de venir
para poder estar conmigo
incluso a deshora.

Que el tiempo contigo
es un abrir y cerrar de ojos
y que solo cuando lo haces
paras el mío,
será por eso que por más
que quiero mirarme en otros
no consigo dejar de ver los tuyos.

Que vuelves
hasta cuando yo me voy
y te vas
cuando necesito que te quedes,
por eso soy la chica
que siempre
pierde trenes,
no porque no tenga hecha la maleta
sino porque sigo en tu andén
perdida entre las vías
esperando a que me digas
que tú también
te quedaste atrapado,
parado en el tiempo
buscando en ellas
algún motivo
por el que seguir soñando.

Y ¿sabes?
cogería el primer vuelo
hasta tus brazos
sin ni siquiera pensármelo,
pero sé
que estarías de brazos cruzados
diciéndome
que a mi ya
me has olvidado.



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