domingo, 28 de diciembre de 2014

Aparta, ahora me toca a mí.

No quiero
seguir atrapada en esta farsa,
en esta caja llena de recuerdos
que no son más
que un montón de momentos
que no fueron,
instantes
que no sirvieron de nada.

Que has hecho que me quede
en este invierno constante
y quiero poder abrir
la puerta de mi casa
y ver flores sin hielo,
mariposas y su vuelo,
oírme a mí
para poder dejar
de escucharte a ti.

Ya no seré más
esa niña buena
que solo espera
y da de más
a los demás,
no seré esa niña buena
que persigue tus pies
la que permite
cualquier gilipollez,
la que se acostumbró
a depender de tu sonrisa
sin saber que te ibas a esfumar
como la brisa de ese mar
que nunca supiste entender.

Que voy a bailar
mientras suena 'I'm felling good'
que no quiero más pena
ni nostalgia
que se acaba el echar de menos
algo que nunca fue mío
y el pensar que no merezco nada.

Voy a estar bien
al igual que tú
desde que ya no soy
tu consuelo,
quiero poder volar
aunque sea sin alas
sin nadie que me diga
que no puedo hacerlo.

Que no hay más libertad
que la de uno mismo
que todo lo demás
son comeduras de coco
por eso no quiero más tú realidad
ni tus reproches, ni tu soledad
que ahora vivo lejos de tu voz
lejos de todos los sitios
en los que una vez soñé
que tú soñabas conmigo.

Ya hace más de un mes
de tu marcha
y no pienso quedarme
encerrada en casa,
contando las horas
que pasan,
oyendo una y otra vez
esas canciones
que me hiciste querer,
que ahora sonrío flojito
al escucharlas
porque ya no me recuerdan a ti
sino a mi,
a ésta que no supiste ver
la que no piensa volver.

Que parece
que brilla el sol otra vez
que los pájaros
cantan más alto que nunca
que no es olvido
es aceptar el perder
no el mío,
el tuyo,
porque te va a costar
entender que me voy,
que ya no regresaré,
que no habrá más tal vez
ni un solo ojalá más en mi piel.



No hay comentarios:

Publicar un comentario