lunes, 15 de diciembre de 2014

Ni estarás.

Puede que no sea la única
que está encima de una cuerda
y no sabe para que lado caerse,
sí,
me voy a caer,
y por un momento
pienso en que vas a estar abajo

para cogerme,
pero para qué engañarme
si sé que nunca has querido quererme.

Corre lejos
para que ya no pueda escucharte
para que ya no aparezcas en mis sueños
corre y no mires atrás,
porque sino tendré que oír tu voz

una vez más.

Tu silencio
no se quiere callar
y parece que no me canso de esperar
ni de inventarme precipicios
para poder gritar.

Y qué irónico que huir
sea ir a ti,
que la salida a todo esto
esté dentro de tus ojos.

Necesito que me beses
y me dejes sin poemas,
quedarme muda
y tan feliz,
que ya no me sea necesario escribir.

Malgasto el papel,
y ya no me quedan palabras
ni momentos
a los que agarrarme,
no es que no quiera olvidar
es que se me acumulan los recuerdos
y nadie me dice

cómo deshacerme de ellos.

Ahora lo entiendo,
si algo no es suficiente,
se rompe,
por eso solo quedan trozos
de lo que un día fue nuestro presente.

Nadie dijo que esto fuera fácil,
y es que no quiero

que me arranques la sonrisa
prefiero que me muerdas la pena
y solo haya lágrimas de risa.

Y tú estarás desvistiendo
a la soledad
en cualquier otro lugar,
apuesto a que besar
no es tan sencillo
cuando te da igual soñar.

Que sí,
que todo lo que viene va,
que todo tiene un final,
y tú -amor-
ya no estás.




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