domingo, 1 de febrero de 2015

Estoy defectuosa, tengo roto el botón para dejar de quererte.

Sí, cuando empiezas a escribir no puedes parar. Es algo así como echar fuera todo lo que ha pasado, lo que pasa y lo que ya nunca podrá pasar. No me las doy de poeta, ni de escritora, ni de mucho menos artista -a pesar de que hay gente que ha tenido el valor de decírmelo. Todos siendo subjetivos, claro-. No tengo nada que ver con esas palabras. Incluso diría que soy todo lo contrario. Es sencillo. Tan solo el papel y yo. A veces el diálogo es bonito y otras un desastre, de ahí que tenga las papeleras llenas de folios arrugados,
-quizá arrugarlos no hará que la realidad desaparezca-. Porque sí, me enfado con el papel, y las hojas se caen, las de los árboles digo, y fuera hace demasiado frío. Y no sé como he acabado hablando de ti, pero ven. Joder, que vuelvas -sí, estoy gritando-. Déjame, pero quererte. Que no sé a cuántos poemas queda la felicidad, pero sé que tú, entero, eres poesía y tienes los versos más bonitos que he visto nunca. Y a la mierda la rutina, los aniversarios, el quedar por quedar y hablar durante horas después de habernos visto hace cinco minutos.

Que no. No. Y no.

Aprender a echar de menos es lo más maravilloso del mundo. Los días serían todos diferentes, y siento decirlo, pero paso de 14 de febrero, principalmente porque en un solo día no me podría comer todos esos bombones, necesito más tiempo, así que si tu me das algún día más, prometo hacerlo lo mejor que pueda -y compartir bombones, claro-.
¿No ves que contigo no haría falta viajar? Que en tus ojos tienes todos y cada uno de los lugares a los que deseo ir. Y si en un viaje hacia ellos me pierdo, pueden guiarme tus lunares. Y  estaría caminando por ellos durante horas. Sabes que no me cansaría. Y tirarme en paracaídas desde tus rodillas, y volver a subir para quedarme en tu pelo. Que tú eres mi hogar, y no necesito nada más.
Y olvídate de esos enfados que hay por estar en línea y no contestar. No. No quiero verte y despedirme para tener que escribirte el tiempo restante. Se trata de ser independientes aun estando juntos. Esa es la gracia. ¿Y las indirectas vía twitter? -Bah.- Son como pataletas de niños pequeños. A mí me insinúas cosas cuando me tengas en frente, sino ni lo intentes. Que ver cómo te muerdes el labio es más digno de retweet, y la respuesta, es mejor en persona, créeme. ¿Qué? ¿Qué cómo me marcas favorito? Fácil. Tengo el botón por la espalda. Búscalo y vemos que pasa. Y fotos sí, por qué no, pero para nosotros, no para redes sociales con #tequiero #teamo o #minovioeselmejor aparentando más de lo que realmente son.

Que no quiero planes, ni normas,
que contigo no hacen falta.

Y ojalá lo entiendas.
Ojalá me entiendas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario