sábado, 21 de febrero de 2015

Ya me voy.

Me han dicho
que deje de ser triste,
que la vida es corta
y nosotros
solo estamos de paso,
que no merece la pena
caminar descalza
pudiendo llevar zapatos
y andar tanto como me plazca.

No estaría escribiendo esto
si fuera alegre,
si viera el vaso medio lleno
o algo de suerte
en un martes 13.

Quizá con citar a Neruda
me entendáis un poco mejor,
y es que 'la poesía
nace del dolor
y la alegría, en sí misma, es un fin',
un propósito constante
para ser feliz.

Y sé que es culpa mía
por encariñarme con la piedra
a pesar de tropezar una y otra vez,
y por esperar todavía
que alguien me salve
cuando voy a caer.

Necesito cerrar la puerta,
salir,
encontrarme conmigo
y empezar a reír,
abrir ventanas
y respirar aire fresco sin ti.

Supongo que algo aprendimos,
no todo acaba bien,
no para todos,
ambos estábamos dispuestos
a tirarnos desde un décimo piso
y alguno de los dos
tuvo que empujar primero
sin previo aviso.

Creo que aún sigues arriba
porque te da miedo volar,
pero ya es hora de irme,
no pienso quedarme
para verte saltar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario