sábado, 2 de mayo de 2015

Tú puedes cambiar alguna estrofa.

En un mundo ficticio
hay niños
que mueren de hambre.

Hay familias enteras
en la calle
que no tienen donde dormir.

Hay políticos culpables
sueltos
e inocentes
presos.

Hay personas
maltratando animales,
hay personas
maltratando personas.

En un mundo ficticio
hay guerras,
y su ausencia
es una utopía.

Hay países,
banderas,
idiomas y reyes,
la gente ya no se entiende,
y son tan patéticos
que necesitan leyes vacías
para poder respetarse.

Allí nadie te oye,
de nada sirve gritar
ni luchar,
en ese mundo
es casi involuntario
el desconfiar de alguien
cuando dice:
"yo no miento",
ellos tienen el aire
y harán que tus palabras
se las lleve el viento.

El consumismo
les consume,
siguen cualquier tipo de moda,
beben, viajan, fuman
y piensan
que nadie les controla.

Hay pieles
de distintos colores,
hay hombres y mujeres,
hay racismo, homofobia,
xenofobia y machismo,
ya no se acuerdan
de que todos son iguales,
ahora sólo piensan
en sí mismos.

En un mundo ficticio
la sociedad te hace creer
que la belleza
depende de tus kilos,
de tu apariencia,
tu físico,
y no de tu forma de ser.

Antes que hablar
prefieren una pantalla,
si les preguntas
como están
te dicen que leas su estado,
están casi ciegos
y cuando miran
lo hacen para otro lado.

Los niños
aprenden a desconfiar
porque los adultos
son expertos en mentir,
maquillan la realidad,
perfeccionan el arte de fingir
y difuminan
cualquier tipo de verdad.

En un mundo ficticio
no investigan una enfermedad
a no ser que la padezca
gran parte de la población,
si solo la padece una persona
dejan que se consuma
antes de invertir
en su posible curación.

Hay contaminación,
aguas llenas de basura,
queda poco aire fresco
casi nada de hielo en los polos
y especies en peligro de extinción.

Ojalá ese mundo
del que hablo
fuera ficticio.

Despierta,
mira a tu alrededor
y date cuenta
de que este poema
habla de todos nosotros.

El futuro
no depende
de unos pocos
sino de ti,
de mi,
de ellos
y vosotros.

No te quedes
de brazos cruzados
y hazlo,
cambia tú
y habrás cambiado algo.


"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre..."

Walt Whitman.



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