sábado, 7 de marzo de 2015

Manzana envenenada.

Debería de estar prohibido
escribir sin descargar lo vivido,
versos que se preguntan
si ser o no ser,
escucha, observa,
las letras fluyen y flotan dentro
de esta calle estrecha,
las palabras se alimentan de mí,
luchan,
con ellas sé que voy a perder,
como el mal
en el abismo de Helm,
la tinta sigue una y otra vez
corriéndose encima del papel
y yo
me dejo vencer.


Espero, vuelvo, y me voy,
todo eso en bucle,
sin parar
y sin posibilidad de aterrizaje,
que ya no sé qué espero,
¿y volver? lo siento, no puedo,
te dije que ahora no existe lugar
en el que estar juntos de nuevo
ya no hay nada que hacer
si en cada línea
vas buscando un 'pero'.


Vamos a coger el cielo
y teñirlo de verde,
vamos a comernos las nubes
y morirnos de frío bajo el sol,
vamos a soñar encima de la luna,
vamos a encontrar
esa esperanza que tenemos perdida,
vamos a morder
la manzana envenenada
y a vivir libres,
intactos de heridas,
besando el presente
con las ganas
de aquel verano suicida.


Ven,
vamos a dejar en ridículo
a todos los poetas,
vamos a olvidar la poesía,
la rutina
y la melancolía de Sabina.


Demostremos
que la ausencia de suerte
no es más que una ilusión creada
por los que no consiguen tenerte.


Dejemos
toda palabra que no rime con libertad
en un mero recuerdo,
hagamos sonreír a la vida,
acabemos con algo
destrozándolo por el principio
y mantengamos en secreto su final.


Hazme feliz
en este preciso momento,
mírame a los ojos
y manda a la mierda
todos los infinitos,
las absurdas relaciones de cuento,
haz que ardan los edificios,
calma tu rabia echando más leña al fuego
y no te apagues cuando me vaya,
cuando me despedida
y entiendas que nada
ha de ser eterno.




2 comentarios: