Ahora, justo ahora
soy.
De éstas noches en vela,
y las anteriores,
de cada una de las lunas que aún quedan,
de mis vomitadas, tristes
e insomnes ideas.
Soy el silencio emborrachándose,
impregnándose del mojado suelo,
la destrucción
de cualquier artificio soez,
mi paz, la mía,
la guerra que quiero.
Y recuerdo
y lucho por hacer de la rutina
día tras día
día tras día
una primera vez.
Soy la inocencia
de los niños jugando,
haciéndose los muertos en el agua,
viendo quién aguanta más la respiración
mientras nadan,
el mar permitiéndoles no ser,
porque ya están suficientemente vivos
porque solo ellos aman
sin querer doler.
Soy la ciudad
cuando no escupe gente,
la naturaleza sin nada ni nadie,
la mariposa en la flor
sin temblores que la molesten,
despojada de ojos que la capturen,
porque me sé libre, pura, fuerte,
mujer.
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