jueves, 2 de julio de 2015

Hablan de eternidad y ni te conocen.



Después de tantos
falsos agostos,
cuando escucho un: "cambiaré"
me río por dentro,
es una de las mayores mentiras
que me han dicho
-y que me he dicho-.

Pero no.
Que vea cómo matan a alguien
no quiere decir que me guste la sangre
ni que me convierta en asesino o verdugo.
Al revés, empiezas a odiarles.
-y más cuando te toca ser víctima-.

Es como ver una serie
doblada en español
y pensar que es un insulto
hacia la original.
Lo mismo me pasa contigo,
todos vienen
con aires de grandeza
y a los tres segundos me doy cuenta
de que nadie consigue ni conseguirá
hacerte justicia.

Al final
entre domingos constantes
y noches en vela
me agarro a las palabras
para intentar comprender mejor
todo lo que pasa,
y supongo que aunque quiera,
no te dejo marchar
porque me hiciste vivir,
y lo que te hace vivir,
no puede morir nunca.



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