lunes, 22 de junio de 2015

Que nos lleve la marea.

Como pez
fuera del agua,
que empieza a odiarlo todo
mientras que por más
que exprime sus fuerzas
para poder respirar
no le queda más remedio
que ver
como se consume el tiempo
y agonizar
mientras vive muriendo.

Pero lo devuelven al mar,
y él,
iluso, al día siguiente
vuelve a confiar,
vuelve por esas rocas
y de nuevo
le hacen ascender
fuera de esa manta cristalina
en la que vive.

Después de varios minutos
que le parecen años,
consigue recobrar la respiración
tras ser sumergido
de vuelta en el lino azul,
y comienza a nadar lejos,
más lejos que nunca,
tratando de huir
de esas manos
que le hacen pensar
que está acabado,
que no podrá ver más
el reflejo del sol,
ni oír el romper de las olas,
ni sentirse libre
mientras baila con la marea.

La vida,
siempre nos pondrá
al borde de nuestras posibilidades
pero jamás
nos permitirá caer al abismo,
estaremos
casi a punto de rendirnos,
y cuando nos falten segundos
para tirar la toalla,
ella nos devolverá al mar.

Nos hará creer que no,
pero somos capaces de aguantar
todo lo que nos propongamos,
y recordaremos
esa falta de aire
todos los días,
para que al nadar
seamos cautos
y empecemos a surcar
nuevas aguas más profundas,
y a la vez nos dejaremos llevar,
dando paso a nuevas experiencias,
cambios, logros, momentos
e historias que contar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario