sábado, 26 de marzo de 2016

Como yo: gilipollas.

Como la avispa que se arrepiente de haber clavado su aguijón en el mismo brazo que antes ha intentado aplastarla.

Como quien es alérgico a algo pero no puede evitar comérselo porque el sabor supera con creces la sensación de ahogo que le viene después.

Como el árbol que están a punto de talar y antes de morir pide perdón. Por si al caer al suelo, por su culpa, muere alguien más.

Como apostar en tu contra, alegando que al acabar la guerra, si sobrevives, si la ganas, serías capaz de suicidarte, negándote a saborear la victoria.

Como ponerte a llorar como una niña pequeña cuando te tiran ese juguete que tanto te gusta, el que está roto, y a cambio, sin preguntarte, creyendo que te conocen, te dan el mismo pero recién comprado. Y lo vuelves a romper, porque estás acostumbrada a cortarte mientras juegas.

Pero nadie ha sido avispa, ni árbol, ni suicida, ni niña pequeña por mí. Ni hace falta.

No os hago falta.


No hay comentarios:

Publicar un comentario