miércoles, 7 de octubre de 2015

Prometo llevarte flores.



Para vivir
sólo
me hago falta yo.

Y nosotros no estamos muertos.
Pero casi.

Como cuando en las películas,
la chica, sentada,
rechaza cualquier:
¿me concedes este baile?
y espera,
espera
y espera.

Poniendo la mano en el fuego
por quien nunca la salva.

O por quien lo hace, y luego,
como si nada,
decide soltarla.

Odio esas escenas, las detesto,
y es ahora cuando me niego
a seguir protagonizándolas.

"Nadie baila como yo mi canción favorita",
escúchala,
está sonando
y acabo de levantarme de la silla.

Y voy a bailar descalza,
hasta tener agujetas en las uñas,
hasta que los focos se apaguen
y pongan en pause la música,
hasta que la libertad
me salga por la boca y las pestañas.

Ojalá entiendas,
antes de que sea demasiado tarde,
que siempre se puede elegir
llegar a tiempo a los bailes.


Porque no has muerto,
pero casi.



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