martes, 18 de noviembre de 2014

Eres inevitable.

Podría pasarme las horas
enredada en tu voz,
al lado de tu acento,
los minutos mirándote,
los meses despertándome a tu lado,
una vida entera soñándote,
pero no podría pasar ni un solo segundo
sin hacerte sonreír.

Creo que tengo el récord del mundo en quererte,
y vuelvo,
una y otra vez
al mismo sitio
donde intentamos olvi(darlo) todo.

Y siempre vuelve el recuerdo,
porque nunca se fue -ni se irá-,
porque contigo nada acaba,
porque contigo todo empieza.

Eres aunque yo no,
eres la parte que le falta a mi abrazo,
el fuego con el que suelo quemarme,
el lugar al que siempre vuelvo.

Eres lo que le faltaba a mi locura
eres canción,
eres abismo, vértigo,
mi risa,
una noche con sol.

Eres nosotros,
eres libre,
tiempo, vida,
silencio,
huida.

Eres el papel pidiendo que escriba,
eres de quien me acuerdo cuando llueve,
eres fugaz, un instante,
porque lo eterno nunca dura.

Que cuando digo que no,
te grito sí,
para que me busques
y te encuentres,
que me has cambiado los esquemas por estrofas
y sigo sin querer aniversarios,
ya sabes que me basta con tus labios.

Esto es algo así
como apostar sabiendo que voy a perder
pero sigo arriesgándome
porque la vida es eso,
y no voy a conformarme.
Y es que me apetece
todo lo que no he podido darte.

Lo que tú no sabes
es que eres la realidad
que supera a cualquier sueño,
que eres capaz de sonreír con los ojos
y que leí en ellos
la historia más bonita del mundo,
que mis versos
no tienen medida
cuando hablan de ti.

Quiero pasear por tu pelo,
hablar con tu espalda,
bailar en tu boca
y mirar la primavera
en pleno invierno
desde tu ventana.

Que me quedo contigo
porque eres mil canciones
y no solo una,
porque eres mil palabras,
y no solo una,
porque espero que algún día
el tiempo nos una
y seamos algo más
que poesía.



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