No escribo de divinidades
ni del saber de sus hazañas.
ni del saber de sus hazañas.
No escribo de sus guerras internas,
de su constante cambio, metamorfosis,
de su querer ni de sus églogas.
de su constante cambio, metamorfosis,
de su querer ni de sus églogas.
No escribo de la calma,
de su paz, del cese del terremoto
ni del alivio de la carga,
de su capacidad para aniquilar lo corriente,
aire fresco revolucionando horas oxidadas.
Brillo que potencia mi luz
y que respeta cualquier atisbo de sombra...
gracias.
de su paz, del cese del terremoto
ni del alivio de la carga,
de su capacidad para aniquilar lo corriente,
aire fresco revolucionando horas oxidadas.
Brillo que potencia mi luz
y que respeta cualquier atisbo de sombra...
gracias.
De esa libertad no escribo, no podría,
pues no es meramente literaria.
pues no es meramente literaria.
No escribo porque sería desvirtuarte,
dibujar usando un calco,
matar la praxis.
dibujar usando un calco,
matar la praxis.
Qué mediocres los que piensan que idealizo,
los que dan por hecho lo tóxico, el hambre,
como si lo que cura no pudiera darse,
ser verdad.
los que dan por hecho lo tóxico, el hambre,
como si lo que cura no pudiera darse,
ser verdad.
Qué pobre yo, antaño,
por aceptar y ver bien lo contrario,
convivir solo con oscuridad.
por aceptar y ver bien lo contrario,
convivir solo con oscuridad.
No escribo porque tu esencia se diluiría,
se mancharía tu realidad...
y sin embargo lo hago,
torpemente,
como quien aún no ha aprendido a hablar.
se mancharía tu realidad...
y sin embargo lo hago,
torpemente,
como quien aún no ha aprendido a hablar.
No escribo de divinidades porque puedo tocarte,
no te escribo porque solo tú te perteneces,
no te escribo porque solo tú te perteneces,
porque eres real.

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