jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Siempre así?



Esperar la ausencia y la soledad
tras la dicha de un momento,
tras alguien, nadie.

Y empezar de nuevo
para llegar al repetitivo y absurdo desenlace.

Después de pérdidas y ajetreo,
después de la guerra,
el sosiego
y tras este
vuelta otra vez al mal tiempo,
tras la calma, la tormenta,
tras el agua, la sequía.

¿Cómo retener contigo las ganas
a pesar de la existencia
de estos dos momentos continuos?

¿Cómo seguir siendo, estando,
compaginando la muerte
con el afán y la ilusión de vivir?

¿Y cómo seguir siendo, estando,
cuando lo primero, la oscuridad,
es capaz de engullir todo lo demás?

Después del trabajo
un breve descanso,
después de las obligaciones,
algo de tiempo libre,
remplazar las exigencias
por algo que nos hace olvidarlas
y vuelta una y otra vez a empezar.

Evasión de la realidad,
desaparición momentánea,
creamos dependencia de diferente forma,
otra vez esclavos,
siervos de engranajes
que nos van marcando el tiempo,
el que perdemos.

Y entre tanto nos preguntamos
por qué, para qué y hasta cuando.

¿Siempre así?
¿Siempre entre dos posibles?
¿Siempre dos opciones,
dos únicas vías que se preceden?

Quizá esa sea la verdadera guerra,
el verdadero tiempo,
la sensación de muerte y de vida.

Quizá todo se base
en no quedarnos estancados
solo en una de ellas,
sino en cambiar,
salir del pozo y meternos en él
el mismo número de veces.

Empezar y acabar,
constantemente y en bucle,
sin parar,
asumiendo esa dualidad,
queriendo seguir,
queriendo vivir.



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